Canción Animal | Soda Stereo

Por: Katherine Gerena

Muchos argentinos dentro de la república recuerdan la década de los noventas con una obsesiva memoria a raíz de la entrada del neoliberalismo y los cambios brutales socio-económicos como políticos que definirían el futuro del país.

En una mano, Argentina vivía la decadente entrada al primer estallido de hiperinflación que causó un efecto de lujuria y exhibicionismo dentro de la capital argentina por parte de los políticos como Carlos Menem con su tradicional champagne con pizza; y en la otra mano, el trío argentino de Soda Stereo sacaba a la luz el álbum que formalizaría el sonido del rock en español latinoamericano.

Después de una exhaustiva gira mundial en el ’88 por el lanzamiento del álbum Doble Vida que abarcó países como México, Estados Unidos, Bolivia y Colombia; Soda Stereo regresaba al país argentino para tomar un descanso inspirador para Cerati en todos los sentidos personales posibles puesto que de esta interrupción musical nacieron muchas de las letras que compondrían el tentador «Tensión e Integridad», mejor bautizado como: Canción Animal.

Las múltiples facetas unipersonales de Gustavo Cerati sirvieron como ejemplo para la construcción de este álbum: desde una intensa relación vivida con Paola Antonucci quien era la pareja en ese momento hasta unos estrechos recuerdos familiares que marcaron a Cerati en vida. Canciones como Un millón de años luz, Canción animal, Cae el Sol y Té para tres; eran algunos de esos ejemplos reflexivos y tomados para constatar esta afirmaciones. Entonces Canción Animal fue más que un álbum que marcó un hito en toda latinoamerica, también fue la bagaje de sentimientos de la banda.

Argentina no sólo quedó definida por neoliberalismo globalizado, las privatizaciones, las leyes de convertibilidad, los autos deportivos, el 1 a 1 por la promesa falsa del movimiento peronista conocido como menemismo; sino también por el legado y ascenso que adquiría Soda Stereo después de Canción Animal puesto que renunciarían a muchos de los géneros adquiridos y perfeccionados en los ochentas para lograr perfilar un rock característico que abordaron muchos de los grupos de rock en América latina.

Las polémicas alrededor del disco no se hicieron faltar por la fotografía osada de los leones apareándose y muchas personas cercanas a la banda mencionaban que representaba la relación de Cerati con Antonucci. Mientras que la veleta -esquina superior izquierda- era el símbolo para la juventud de Charly Alberti y el tensegrid, -esquina superior derecha- sería el equilibrio de Zeta. Esta portada fue altamente vetada en diferentes países y una versión alternativa del álbum fue necesario por tal razón.

Siete años después de Canción Animal y dos álbumes sucesores, Soda Stereo se reunió aquel 20 de Septiembre de 1997 en el Estadio del River Plate ante una congregación de al menos unas 60000 personas para despedirse de sus fans. Después de la participación de más de 7 artistas invitados esa noche y la interpretación de 27 años, Cerati nos regaló el epílogo en vida que ha tocado los corazones de miles de generaciones cuando finalizaban la canción De música ligera:

«No solo no hubiéramos sido nada sin ustedes, sino con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo. Algunos siguen hasta hoy. ¡Gracias totales!».

La inmortalidad del «Gracias totales» como varias canciones dentro del álbum siguen latentes en los sentidos de las personas que aún disfrutan de la herencia de este trío argentino fuera de lo convencional. Canción Animal fue la respuesta ante la persistencia de Cerati por seguir rompiendo récords, costumbres y tradiciones musicales: el reflejo de la herencia del rock de los 70’s en Argentina.

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