Inlet | Hum

Por: Katherine Gerena

Como si fuese un fenómeno con todas las bandas de shoegaze que se vieron nacer en los años 80’s y 90’s, después de un considerable plazo entre el último álbum de estudio, vuelven al ruedo totalmente reinventados. Tal y como pasó con Slowdive en el 2017, después de casi dos décadas de un silencio, volvieron a aparecer entre los escenarios: este descanso le tomó 22 años a Hum para que los viéramos volver con su nuevo álbum  de estudio Inlet.

Sucede un efecto bastante nostálgico cuando muchas de estas bandas realizan la misma dinámica y los álbumes de reunión nos recuerdan el porqué caímos profundamente enamorados de la banda en un principio, nos muestran que el sentimiento de cariño y apreciación de la banda sigue vigente. O también sucede que estos discos de reunión mencionan y cierran por completo esas páginas que en algún momento quedaron inconclusas.

Los rumores de este álbum habían estado presentes alrededor del 2016 y existe un profundo puente de conexión -o tal vez, casualidad- entre el lanzamiento de su nuevo álbum con el aniversario número 20 del White Pony de Deftones, siendo estos últimos sus fanáticos más reconocidos y populares. El sonido que Deftones logró en el nuevo ingreso de la década seguramente no hubiese existido sin la influencia de Hum. Inlet es un álbum que conecta todos los espacios y universos habidos y por haber, una introspección a los viajes y odiseas extraterrenales.

Matt Talbott, Tim Lash, Jeff Dimpsey y Bryan St. Pere, habían disfrutado de una carrera bastante sólida en los noventas. Downward in Heavenward, lanzado en el 1998, fue el último disco que habíamos escuchado en ese entonces. Las ventas para Downward in Heavenward se habían retrasado y por supuesto, la banda decidió retirarse del sello discográfico y de los estudios de grabación. Los últimos shows tuvieron cabida en el año 2000 y posteriormente, la banda se había dado por separada ante el público. Sin previo aviso, sin ningún pronunciamiento apriori o aposteriori del lanzamiento de Inlet, Hum estuvo trabajando muy delicadamente en la construcción de este nuevo álbum que ha conquistado los oídos de sus más fanáticos y seguidores.

Todo este tiempo que la banda estuvo ausente, su legado de mezcla de géneros como el rock alternativo, post-hardcore, shoegaze y metal alternativo demostraron ser muy influyentes. Deftones continuó dando alabanzas a la banda, transmitiendo su música y dándola a conocer en sus entrevistas como uno de los grupos musicales más influyentes. Seguramente y gracias a este efecto, se le deba la consolidada base de fans que Hum han tenido en el pasar de los años. Y no sólo a Deftones lograron cautivar: Hopesfall, una banda de post-hardcore, era otra de la lista. Matt Talbott recurrió a ellos para producir y cantar en su álbum The Satellite Years.

Inlet es el álbum de seguimiento que Downward Is Heavenward nunca tuvo. Posee todas las características que cualquier otro disco de Hum pero no suena como una copia o repetición de la banda: su sonido empuja y avanza sobre unas nuevas direcciones no hegemónicas. Si Hum no se hubiese separado en los noventas y este disco lo hubiésemos conocido en ese entonces, tal vez habría alcanzado a empatar el White Pony; sin embargo, su sonido es mucho más familiarizado con estos años que a la década pasada debido a que el género alternativo se vino consolidando mucho más para este plano actual que para lo que sonaba en los 90’s. Sin Hum hubiese puesto a Inlet a conocimiento en ese entonces, antes de atravesar el 2000, habrían viajado en el tiempo.

Más abierto que cualquier otro disco de estudio de Hum elaborado en los noventas, su producción es bastante limpia como masiva. Los sonidos shoegaze se han mantenido constantes dentro de la banda, adheridos a su ADN y los elementos de rock alternativo que entremezclan su base son aprovechados al máximo, lo que permite que Hum abra su sonido más que nunca. Inlet tiene las canciones más largas escritras: cuatro de sus ocho canciones duran más de ocho minutos, mientras que una logra llegar hasta el minuto nueve. Nunca realmente se siente que el álbum se arrastre y no existe entre sus canciones ese efecto que llamamos como relleno: todas sus canciones se complementan de una manera innovadora y única.

Step into You, por ejemplo, es una de las canciones dentro del álbum que demuestra el alcance y potencial de la banda al lograr alcanzar esos tonos tan ásperos y metálicos sin perder la linealidad general del disco. Y si pudiésemos hablar en términos de estados de ánimo, Inlet suena como una fusión armoniosa y completa de todas las emociones que pudiéramos pensar: es tan oscuro como brillante, tan melancólico como estimulante, tan psicodélico como aleccionador. La voz de Matt Talbott brinda una estructura pop mediante su canto y a pesar de que ha logrado madurar en este tiempo, suena mucho más sabio, conocedor y controlado: todo el golpe emocional lo aporta Talbott.

Hasta ahora Hum no muestran demasiado interés en dar declaraciones, explicaciones o reflexiones públicas frente a su nuevo álbum y la unión de la banda; se han mostrado totalmente indiferentes ante los repetidos intentos de los medios de comunicación por entrevistarlos. Al igual que con los álbumes de regreso de Sleep, My Bloody Valentine y American Football; Inlet evoca un mar profundo de añoranza y un retiro meditativo que duró dos décadas para ser construido en una base de 50 minutos de guitarras distorsionadas y escandalosamente maravillosas: es imponente y representa el trabajo más sólido que ha podido crecer desde la raíz de Hum.

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