Un canto por México, Vol. 1 | Reseña

Por: Jesús Velázquez

El lanzamiento de Hasta La Raíz fue un hito para Natalia Lafourcade. El 2015 fue el giro significativo en la carrera de la mexicana, aunque ya tentaba el cambio desde su tributo a Agustín Lara. Dejó a un lado el pop cargado para sumarse a la música más barroca, entendiéndolo como la incursión a instrumentos menos explotados por el género: tal como lo es el piano, las guitarras suaves y la negación al sintetizador. 

El lanzamiento de Un canto por México, Vol. 1 abona más a esta nueva visión. Natalia Lafourcade, oriunda de la capital, prefiere recordar y homenajear a la música de sus propios orígenes y encontrar inspiración a partir de esta. Hay que recordar algo vital para este nuevo álbum: las 14 canciones que lo componen no son composiciones originales, sino reinterpretaciones.

El primer corte del disco, que llega casi a la mitad del mismo, se entiende como un tributo a la música del sur de México. El estado de Veracruz queda representado desde el primer track doble hasta aquella canción la que lleva su nombre. En estas, el sonido de las cuerdas es ágil, los instrumentos de viento son delicados y carecen de percusiones. Los metales, principalmente la trompeta, ayudan a construir una atmósfera mexicana.

La inspiración no solo va de la música regional per se, sino a sus más notorios exponentes. Los más obvios son José Alfredo Jiménez Alberto Aguilera, mejor conocido y alabado como Juan Gabriel. Los honores que se le da a las raíces de México suelen ser un tanto complicados: algunos de estos quedan forzados o tan solo como maquetas que se escuchan en septiembre, el mes donde más se revindica la figura del mexicano. Natalia Lafourcade queda excluida en esa lista, pues presenta un esfuerzo ingenuo que a la vez recapitula lo que ha hecho a lo largo de los últimos años.

La visión norteña del regional llega con la inclusión del acordeón en canciones como Mi religión, Nunca es Suficiente y Lo que construimos. Tiende un tanto a volver a la misma estructura de las primeras canciones, dejando a la música con acordeón como un aditivo un tanto forzado o inexplorado: pero ello no le quita méritos. A diferencia de discos similares, Un canto por México no se siente como una superposición de la voz de Lafourcade, sino como un proyecto íntegro: música y vocales no están peleados, ni se entienden como ajenos.

Un lado negativo de este disco es la lógica en la que las canciones propias de la cantante son introducidas. De cierta manera, parece que Natalia Lafourcade intenta que su música sea vista desde el género regional, aunque estas sin colarse con la importancia de canciones con las que identidades enteras se han forjado. Los vicios de Hasta La Raíz continúan, reconociendo una urgencia por música nueva.

Hay que mencionar algo más: Un canto por México no es un disco que pueda ser caracterizado por su originalidad, pero, de nuevo, no le quita puntos positivos. Es un trabajo agradable para oír, profundo y sincero al rescatar la música mexicana, al menos aquella que ha sido rescatada con anterioridad. Con talento, Natalia Lafourcade cumple con su cometido de ofrendar su exposición a aquellos espacios y sonidos que por mucho han sido ignorados por la industria musical.

A pesar de los tropiezos, no nos sorprendería que este disco se coloqué en los listados de los mejores del 2020.

Escucha Un canto por México, Vol. 1 de Natalia Lafourcade en todas las plataformas digitales.

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