¿Por qué los festivales musicales son (o se han vuelto) tan caros?

Por: Itzel Gadner

En la actualidad donde el vivir se ha vuelto a su vez no solo una existencia en el mundo real, sino que, como predomina en casi todo el mundo, también es de la de una en el mundo virtual,. Viviendo en esta era de lo digital es ahora cuando más, al parecer, las personas buscan esa necesidad de conectar con alguien o con algo, de sentir algo real que los haga sentir realmente vivos. Es esto quizás, lo que haga que en años recientes el número de asistentes a toda clase de festivales musicales haya aumentado drásticamente y con ello también, el precio de los boletos de sus boletos. Aun así, ¿cual es el motivo detrás de este incremento?

Observemos el festival oriundo de California: Coachella. Este festival fundado por Paul Tollet en el año de 1999, durante su primera edición el novicio festival apenas reunió cerca de 25,000 asistentes, cifra misma que para el año 2017 llegaba a los 250,000 asistentes. Así como el número de asistentes, el costo de sus boletos se elevó dramáticamente, siendo que para 1999 el costo de entrada era de $50 USD, mientras que en la actualidad, el costo para entrar al festival es de $429 USD. 

Tomando otro ejemplo: en el año 1979 una entrada para el Festival Glastonbury, uno de los más grandes del Reino Unido, costaba apenas £5 ($131 MXN aprox.) para el 2019 el costo de un boleto es de £248 ($6,523 MXN aprox.) Si tomamos en cuenta la inflación los precios de los boletos deberían de ser de cinco veces más caros, sin embargo esto no es así: los precios han aumentado cerca de cincuenta veces más. Entonces lo que queda preguntar es, ¿porque los festivales musicales se han vuelto tan caros?

Para ellos, Jennie Jordan una experta en tema de festivales por parte de la Leicester Castle Business School declara: “el llevar a cabo un festival requiere de mucho esfuerzo (y por supuesto, dinero), un espacio donde haya agua, wifi” “gestión del tráfico interno, gestión del tráfico externo, baños, cuatro diferentes compañías de seguridad, camareros, comida, bebidas, transporte internacional de artistas, de solo imaginar la lista es de locos” continua por otra parte, Lak Mitchell quien es fundador y co-director del Boomtown Festival. “Es como crear una mini-ciudad” señala. 

Para la creación de un festival como Boomtown se necesitaron: cerca de 12,000 personas en el crew para la construcción de los escenarios, 1,596 toneladas de andamios, 3 millones de litros de agua y 2,000 contenedores de basura y todo eso, cuesta. 

Sin embargo, hay una cosa más que provoca que los festivales se hayan vuelto más caros: la música. “en la actualidad, tiene mayor dificultad hacer dinero vendiendo música grabada física” comenta Jordan. “El aumento del streaming, básicamente ha volteado la economía de la industria musical de cabeza” señala por otro lado Tom Standage editor jefe en todos los aspectos digitales en The Economist. 

 

“Antes los artistas ganaban dinero vendiendo álbumes, CD’s, LP’s y los promovían yéndose de tour, pero ahora, los artistas hacen dinero yéndose de tour y haciendo un álbum, para realmente tener una excusa y hacer otro tour.” apunta Standage. 

Por lo que, los artistas terminan aceptando tratos de grandes compañías que pueden ofrecer hace cinco veces un presupuesto mejor, que en pequeños festivales. Esto puede reflejarse en la manera en como Live Nation y AEG Live, quienes lideran en la mercado de los festivales al ir comprando pequeños festivales y presionando los precios hacia arriba. Hasta por ejemplo, escalar su modelo de negocios al convertir en un festival popular como Lollapalooza en una franquicia. 

Aun con esto aquellos quienes se encuentran en este arriesgado medio de trabajo, se enfrente cada día a nuevos retos, como el de sentir que todos los festivales son los mismo de siempre. Tan solo en Europa hubo el 18%  de los festivales encuestados reportaron una baja importante en la venta de tickets.

Este recaída abrió también la oportunidad a otro tipo de festivales de aparecer o de reinventarse: la experiencia es realmente lo que importa. La inversión y creación en todo un ambiente que ofrezca una experiencia que se sienta como única e irrepetible, a sus asistentes, es lo que tanto buscan tanto quienes están detrás como quienes viven esta mágica conexión vivida con excusa para ello, la música. 

  • Pues una encuesta realizada a compradores arrojó que el 8% lo hace por los actos de headline y un 53% por la experiencia completa que ofrecen. 

Para concluir con esto, Joe Pine el autor del libro Experience Economy, nos deja con una frase para reflexionar y quizá responder la pregunta, ¿entonces qué más experimental podría ser que la misma experiencia? 

“Existe una experiencia que nos cambia de alguna manera, y llamamos a eso una transformación y una transformación es la quinta y la oferta económica final, esta progresión del valor económico. Estamos usando experiencias como la materia prima para guiar a las personas a cambiar, para ayudarla a alcanzar sus aspiraciones” y quizá unas de las pocas inversiones que muy probablemente, y realmente, valgan la pena.

-via The Economist 

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