Centenario: Toshiro Mifune

Por: Katherine Gerena

Irónicamente, el mejor actor «japonés» no lo vio crecer el país de Japón sino China. Toshiro Mifune nació un día como hoy, el primero de abril de 1920, en una provincia que hoy se conoce como Qingdao (antiguamente, Tsingtao). Con 152 películas, el samurái que llegó hasta los estudios de México, ha sido el que más reconocimiento ha alcanzado en el mundo. Hoy lo recordamos por sus grandes contribuciones al cine japonés.

Hijo de padres japoneses, Mifune recibió desde muy pequeño una educación de carácter tradicional que incluía práctica de artes de marciales como el kendo (esgrima) y kyudo (tiro con arco), donde destacó por su disciplina y posteriormente, las emplearía en su carrera como actor. Frente a la tensión militar y política que se vivía con respecto a la Segunda Guerra Mundial, fue llamado a presentarse en las finales pero nunca entró en combate.

Gracias a los conocimientos fotográficos que aprendió de su padre, entró a trabajar en la unidad de fotografía aérea donde entabló una amistad con un soldado que trabajaba como técnico en los estudios de cine Toho. Terminado el conflicto político mundial, el soldado lo animó a solicitar trabajo como cámara en la compañía. Pero, ¿cómo acabó convirtiéndose en actor?

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Fotograma de la película ‘Samurai II: Duelo en el Templo Ichijoji’ de Hiroshi Inagaki.

 

La desesperación que enfrentaba Mifune por tener un trabajo, lo llevó a hacer cualquier cosa. Se presentó a un casting donde su audición fue un desastre y los jueces que estuvieron al tanto de su presentación estuvieron a punto de descartarlo hasta que un misterioso ángel intercedió por él: Akira Kurosawa, el director más reputado de la compañía quedó impresionado por la intensidad de su actuación.

¿Qué vio Kurosawa en Mifune? Un talento en bruto, un físico rudo y una actitud viril que contrastaba exactamente con los demás actores de la época. Mifune entró al departamento de cine alrededor del año 1947 donde creció al lado del director. Gracias a películas como Los siete samuráis, yojimbo, el perro rabioso, –las cuales se las recomiendo el día de hoy–, el actor ganó una imagen internacional de ser “el lobo” por su expresión de fiereza, virilidad y el orgullo impón.  

Pero las diferencias que cada vez eran notables entre el actor y cineasta, llegaron a su fin con una enemistad después del rodaje de Barbarroja. En 1963, todo cambió en el actor: renunció a los estudios de cine Toho tras quince años de trabajo y creo su propia productora. Estos celos del actor frente al director, donde su valor como intérprete era totalmente subvalorado, creó un ambiente de rivalidad que duró hasta la muerte de Mifune. 

Fueron en total 16 películas magistrales que marcaron hito en la cultura japones que tienen nombre la alianza creada entre Kurosawa y Mifune. A principios de los años cincuenta, el cine japonés era poco conocido internacionalmente pero el actor cruzó las fronteras hasta convertirse en ídolo de las estrellas de Hollywood. ¡Así es! El sueño más grande de George Lucas, creador de las franquicias de Star Wars e Indiana Jones, tuvo un sueño no logrado con el «John Wayne japonés».

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Fotograma de la película ‘Ánimas Trujano: El hombre importante’ de Ismael Rodríguez.

Entre los reconocimientos de Mifune se destacan dos premios al mejor actor en el Festival de Cine de Venecia por Yojimbo, en 1961, y por Barbarroja, en 1965. Su estatus internacional llegó a manos de Ismael Rodríguez, un cineasta mexicano, quien vio en él el potencial personaje para Ánimas Trujano en una época donde Pedro Infante ya había fallecido. No iba a reencarnar un samurái –como creíamos– pero iba a retratar la imagen de un indígena oaxaqueño irresponsable que busca convertirse en mayordomo de su pueblo.

Al no dominar la lengua española, Mifune tuvo que aprenderse de memoria los diálogos. Sin embargo, Rodríguez decidió que su voz iba a ser doblada al español por el actor Narciso Busquets, actor mexicano (y como había pasado con anterioridad en los diferentes largometrajes que el actor japonés desarrolló en Hollywood). “Se trata de una historia muy fuerte retratada en la época de los años sesenta, que al retomar estas historias donde la modernidad en México estaba en boga, pero que aproxima a las historias de los indígenas”, dice Montiel.

Ánimas Trujano: el hombre importante, fue posteriormente nominada a un premio óscar a la Academia por mejor película de habla no inglesa; también fue considerada como mejor película extranjera en los Globos de Oro en 1962 gracias el trabajo fotográfico de Gabriel Figueroa, quién trabajó al lado de uno de los grandes exponentes del cine mexicano como como Emilio «El Indio» Fernández. En la actualidad, esta película forma parte del archivo digital de la Cineteca Nacional.

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