Murder Most Foul: una crónica por Bob Dylan

Por: Jesús Velázquez

La herida de la muerte de John F. Kennedy dolerá de por vida en la historia estadounidense. Aquel fatídico 22 de noviembre de 1963 ha quedado representado como tributo en un sinfín de maneras. Ahora le toca el turno al músico y poeta Bob Dylan, quien en un relato de casi 17 minutos retrata el episodio crudo. La voz del viejo Dylan es adornada con un piano y una serie de arreglos en cuerda. De nuevo, la letra toma mayor importancia que la música en sí, como es normal en la carrera con el cantautor.

«Un buen día para vivir y un buen día para morir». Bob Dylan no se limita a exponer el relato, sino también da su punto de vista sobre el suceso.«Entonces, ellos le volaron la cabeza mientras él seguía en su carro»; se antepone a creer que solo fue una persona el ejecutor. A su vez, Dylan no tiene miedo a ser un tanto descarnado, «el día que le volaron los sesos al rey, cientos estaban mirando y nadie vio nada».

Detrás del relato, Bob Dylan en una tarea casi arqueológica recopila tiempo, espacio y múltiples referencias del asesinato de John F. Kennedy. Hechos como que The Beatles reinaban en tierra ajena con «I wannna hold your hand» en el ’63 o que el título de la película de Freddy Krueger no es fortuito. Elm Street más allá de ser el lugar de aparición del personaje pop, es un miedo interior de todos los estadounidenses: en Elm Street fue asesinado el timón de su país.

Bob Dylan más allá de contarnos todo sobre el asesinato de John F. Kennedy, pinta una monografía de la cultura de 1960. Una década entre jazz, gospel, rock y asesinatos cúspides de una conspiración terminó por marcar el rumbo de los Estados Unidos.

 

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