Tres filmes de Cronenberg que te volarán la mente

Por: Katherine Gerena

El día de hoy vamos a hacer una incisión dentro de la producción cinematográfica que ha tenido el polémico canadiense David Cronenberg con más de cuarenta películas desde 1969. Y es que hablar del barón de la sangre, es entender cómo la alteración de la corporalidad ha sido el punto clave, como esa arteria, que le da vida a sur arte.

Negado por la misma élite de Hollywood, Cronenberg creó sus propios instrumentos quirúrgicos con los que ha podido experimentar el cine -como pasa en la película de Dead Ringers– a su propia manera; y en la actualidad, complementa el vértice dentro de un triángulo denominado como las «tres C» junto con Wes Craven y John Carpenter: padres del horror contemporáneo.

A veces actor, guionista y director de tiempo completo. El canadiense ha sido innovador del género, el propio doctor Frankestein de sus monstruos y productor de historias con cierta connotación de ciencia ficción, cine negro y surrealismo. David Cronenberg es la imagen y representante de la nueva carne. Long live the new flesh!

Sus estudios y formación universitaria influyeron en gran parte lo que sería su visión y estilo cinematográfico marcado tan profundamente por autores literarios como Vladimir Nabokov y William S. Burroughs. En esta versión de cine que hablamos desde Pórtico, traemos tres películas que nos rayarán el coco, especiales para «traumarnos» del pánico generado mundialmente frente a la propagación del virus. ¿Quieren asustarse más? Pues aquí vamos:

Crash (1996)

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Inspirado en J. G. Ballard con su libro homónimo que tiene como título el mismo de la película, Crash; y tomando ciertos fragmentos de la Isla de Cemento; Cronenberg produjo esta película de horror psicológico que posteriormente tuvo polémicas en su estreno y en los espectadores por tratar de un grupo de personas que experimentan sinforofilia: un patrón de comportamiento sexual en la cual la excitación gira alrededor de observar e incluso, participar de siniestros tales como incendios o accidentes de carros.

Crash, una mezcla perfecta de sexo y violencia, carnes y máquinas, tuvo problemas con la censura -algo ya normal a lo que el director estaba acostumbrado- y evidentemente, no fue un éxito en el público aunque la crítica en general la recibió con elogios y Ballard también quedó encantado con la producción lograda por Cronenberg hasta el punto de calificarla como de “obra maestra”. No pienso spoilearles demasiado la película más allá de decirles que es completamente aturdidora, ¿en qué mundo la gente se atrae o se excita mutuamente por presenciar accidentes de carros o tocar vehículos totalmente destruidos luego de los siniestros?

Naked Lunch (1991)

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Otra película adaptada de un texto y en este turno le correspondió a la controvertida novela de William S. Burroughs que tiene el mismo nombre de la película: Naked Lunch. Cuando hablamos de adaptaciones usualmente tenemos esa urgencia creada de comparar tanto el libro como la película para ver qué tanta semejanza y concordancia llevan los dos; en este momento, les doy la garantía personal de que si lo hacen no van a hallar absolutamente nada lineal entre las dos pero lo que sí van a ver es que tanto el filme como la novela son totalmente incómodas como calzón de púas e incompresibles.

La novela El almuerzo desnudo es una larga sucesión de imágenes producidas por estados alterados, Burroughs en años posteriores tuvo una adicción a diversas drogas; por ende, estos manuscritos es la deconstrucción de su infierno personal. Como él lo mencionaba: «es como enfrentar un espejo atroz que refleja lo más oscuro de la naturaleza humana bajo un aguacero de inmundicias». La crítica literaria considera a William S. Burroughs como un renovador del lenguaje narrativo, a pesar de que su obra fue objeto de censura, secuestro editorial y un juicio. Actualmente, El almuerzo desnudo es considerado la piedra angular de la literatura estadounidense.

Un exterminador de cucarachas con pinta de detective es acusado de drogarse con el polvo insecticida y su esposa, es la primera en resolverse como un misterio por la falta del mismo. Naked Lunch no es un trabajo redondo y por ende, irrita a los espectadores por ser totalmente incomprendida y aturdidora en ciertos momentos. Pareciera que Cronenberg no supiera a dónde quiere llegar; sin embargo, las imágenes tan potentes, el ambiente enfermizo, la desesperación de los actores, las máquinas de escribir que se convierten en insectos para dar instrucciones y buscar placer, los extraños mugwumps que emanan una sustancia adictiva, cabezas con teclas en lugar de dientes, monstruos sedientos de sexo, hombres que se esconden en cuerpos de mujeres, telepatía: todo esto es suficiente para hacer de este filme una experiencia bizarra.

Videodrome (1983)

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Esta película se originó a partir de la vivencia de Cronenberg que cuando siendo niño se quedaba hasta tarde viendo la televisión y a veces encontraba señales piratas que no se recibían correctamente, dando lugar a imágenes distorsionadas e inconexas. No sabía de dónde venían, ni qué eran; le resultaban un gran misterio y así mismo se construyó el guión de Videodrome. El protagonista es un director de una pequeña cadena de televisión que ofrece a la audiencia contenidos que no encuentran en otra parte. En su búsqueda de material diferente, dan con una señal pobre e inestable que lo único que emite son torturas aparentemente reales; en un escenario rojizo, un par de tipos encapuchados atan y golpean a una mujer.

Lo que no espera nuestro actor principal es que aquellos que han visto la cinta de las torturas y asesinatos, la cual denominan como Videodrome, empieza a afectar y transformar el mundo de cada persona que la ha visto: alteraciones de la realidad, incapacidad de distinguir entre la vigilia y el sueño, no logran diferenciar lo que ocurre con lo que se imaginan y se ven incapaz de superar esta nueva adicción, tan dañina como placentera. Cronenberg dice que su film trata sobre la violencia y el sexo en nuestra sociedad, y cómo este nos puede llegar a afectar nuestra manera de entender y vivir la realidad.

La continua degradación y transformación son las características particulares que sufren los protagonistas de las películas de Cronenberg. En el caso de Videodrome, el cuerpo y la mente del personaje principal comienzan a fundirse con el mundo del vídeo hasta el punto de crear un reproductor de VHS en su estómago o cómo una pistola se une completamente en su mano. Nuestro personaje se da cuenta que está en el centro de una batalla entre corporaciones que funcionan en secreto y que constantemente batallan por el poder de unas ondas catódicas creadas el clásico científico de Cronenberg.

Una buena ración de imágenes perturbadoras quedan grabadas en nuestras retinas para siempre y categorizan de este clásico, otro de los perturbadores del canadiense. ¡No se vayan a perder la actuación de la bellísima Debbie Harry de Blondie en este filme de los 80’s!

Y para terminar, una recomendación personal por si les queda gustando este padre de la nueva carne (y es de mis favoritas): Dead Ringers. ¡Disfruten de este tiempo en casa y cuídense mucho!

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