Damon Albarn, el hombre de las mil caras

Singer Damon Albarn – also known as frontman of the band Blur – of the British band Gorillaz performs live during a concert at the Velodrom in Berlin, Germany on November 21, 2010. The concert is part of the «Escape to Plastic Beach World Tour 2010» and promotes the current album «Plastic Beach». Photo: Monique Wuestenhagen

Por: Jesús Velázquez

Damon Albarn es, sin temor a equivocarnos, uno de los mejores músicos contemporáneos. Durante finales de los 80’s e inicios de los 90’s, Albarn se popularizó junto a James, Rowntree y Coxon. Comandaba con la bandera del britpop, pero un género no es suficiente para Blur, menos para Demon. A lo largo de sus décadas de carrera musical ha hecho pop, rock, hip-hop, música electrónica, barroca, etc. Con 52 años, lleva encima uno de los legados más importantes de la música.

Blur fue un redescubrimiento al nacionalismo británico. El sonido de la banda fue un tanto estático durante sus primeros discos, hasta que decidieron cambiar el rumbo y grabar su homónimo (Blur, 1997). Desde sus temprano inicio, Damon Albarn demostró calidad en su lírica; retratando críticas a la modernidad hasta retratos fieles de sus demonios internos, exteriorizarlos como vicios. El inicio del milenio significaría una nueva etapa creativa para Albarn: Gorillaz.

La banda virtual nació de una crítica a la plastificación de los artistas en cadenas televisivas como MTV. Así que junto al ilustrador Jamie Hawlett crearon un proyecto del cual las industrias no pudieran exprimirlo a través de su figura física. Bajo la batuta de Albarn, Gorillaz hizo música liviana, fresca y hasta divertida, con las licencias que Blur jamás le hubiera prestado. El debut de 2D, Murdoc, Russell y Noodle presentó otra facet de Albarn, la más orientada al hip-hop noventero.

Blur y Gorillaz son sus dos proyectos más mediaticos. Son aquellos que le permitieron dar tour a través del mundo, explorar diversas ramas musicales y demás, pero detrás de tantos años de productividad hay más proyectos, todos llenos con la espiritualidad de Damon Albarn.

El rey (local) de Malí

El agobio y fricciones en Blur llevaron a Damon Albarn a detenerse y pausar su vida en Malí, África. Los sonidos cautivaron al inglés, mismo que no dudó en grabar un disco en tributo. Rítmico, pero también melancólico, Mali Music dibuja los paisajes más altos y bajos del continente más viejo. Constantemente, Albarn volvería a Malí, ahora como defensor de la memoria musical como una forma de crecimiento humano. En 2016, se reconoció su trabajo por rescatar y venerar la música en Malí. En dicho país existe una escuela de arte y danza, uno de sus salones lleva su nombre. En esa misma ocasión fue reconocido como rey local.

El sueño de trabajar con tus ídolos

Una de las alineaciones más recordadas de Gorillaz fue la que tuvieron durante la gira Plastic Beach. En la guitarra y el bajo estaban Mick Jones Paul Simonon, respectivamente. No es tema menor trabajar con partes fundamentales de The Clash. Su amistad no quedó en la gira de Plastic Beach, sino también colaboraron en The Good, The Bad and The Queen junto a Simon Tong. Asimismo, este último proyecto lleva uno de los estandartes de The Clash: la crítica política y más específico al brexit. 

En más de tres décadas de carrera, Damon Albarn solo ha grabado un proyecto en solitario: Everyday Robots que no le debe absolutamente nada a nadie. A sus 52 años, sólo nos queda una expectativa enorme sobre lo que Albarn nos pueda dar en cualquiera de sus múltiples caras.

¡Felices 52 años, Damon Albarn! Para celebrar, les preparamos una playlist con lo mejor de este virtuoso músico.

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