Violator | Depeche Mode

Por: Katherine Gerena

Hoy se cumplen 30 virtuosos años de la primera vez que salió Violator a la luz de la industria musical de los 90’s: un álbum que reinventó el género del synthpop y no sólo eso, se convirtió en inspiración para múltiples grupos musicales alrededor. Recordemos un poco de su historia y el espacio político de su producción.

El synthpop murió poco después de la segunda mitad de los 80’s porque agotó a los artistas como la audiencia por la demanda musical tan grande como las exuberantes giras que duraban hasta dos años. Entre esos grupos que llenaban más estadios que nadie: estaba Depeche Mode renunciando al prejuicio musical impuesto por los Billboard y regenerando sus sonidos. La nueva década necesitaba un cambio urgente que atendiera y entendiera ese agotamiento de sus seguidores.

Bajo toda la nueva onda musical que tendrían que innovar Depeche Mode si querían mantenerse vivos en los 90’s, nació Violator y de ahí se desplegó la biblia para entender un poco más la proximidad de lo que sería la década en ambiente musical. La creatividad de Gore dio luz a la primera semilla del disco con Personal Jesus, el sencillo se editó el 29 de agosto, meses antes del lanzamiento total. La canción tuvo buena recepción y un polémico vídeo producido por Anton Corbijn, canales como MTV tuvieron que editarlo para ponerlo al aire.

Grabado en diferentes estudios entre 1989 y 1990, su lanzamiento se realizó el 19 de marzo en Europa y al día siguiente, 20 de marzo, en los Estados Unidos. Los integrantes entendieron el continuo cambio acelerado que incrementaba al rededor del mundo: la unificación de Berlín, el fin de la Guerra Fría. La música empezaba a sonar mucho más honesta y menos prefabricada: así fue como el synthpop se recogió así mismo y ahora, no quedan nada más que recuerdos del género y miles de bandas que se extinguieron con el mismo como ABC.

Desde vibras leves funky en Policy Of Truth y World In My Eyes, hasta instintos progresivos en Sweetest Perfection y Halo, un ambiente espacial muy similar a Kraftwerk en Waiting For The Night y un análisis introspectivo en Clean. Con influencias claras de Bowie en Blue Dress, cada canción está marcada del orgásmico tono de voz de David Gahan y las composiciones totalmente grandiosas de Martin Gore, junto a los arreglos aportados por Wilder y Fletcher: existe un todo en el álbum.

Finalmente, lograron concebir el sonido que los ha acompañado hasta la fecha, 30 años después de la primera vez; y este sonido influiría en la música de la década de bandas como Pearl Jam, Deftones, Radiohead, Nine Inch Nails, Oasis, entre otros. Crearon, en definitiva, lo que muchos críticos de la música se refieren como «los años noventa».

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