Recordando a Katherine Johnson

Por: Marlenne Hernández

El Siglo XX se caracteriza por el discurso de odio que se fragmentó y estalló en un centenar de formas violentas, guerras, masacres, muertes, discriminación, racismo así como violencia de género. Sin embargo para una niña afroamericana de 10 años que vivía en Virginia, el caos del mundo no le impidió soñar con llegar a las estrellas. 

La segregación racial que imperaba en Estados Unidos no solo afectó la educación de los ciudadanos afroamericanos, sino los espacios públicos a los que podían acceder como bibliotecas, transporte e incluso sanitarios. En realidad no es de extrañar que su vida política fuera violentamente reprimida incluso después de 1957 cuando la corte declaró inconstitucional la segregación racial y reconoció la brecha de oportunidades como consecuencia de la desigualdad en la calidad de escuelas. 

Para Katherine los números funcionaron como su hogar por mucho tiempo, un lugar imaginario que la refugiaba de un mundo que estaba en contra suya; al final su increíble habilidad para calcularlos y su poco interés por el color de su piel fue lo que le abrieron las puertas para entrar en un espacio físico donde hacer sus propias reglas. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras la mayoría de hombres se ocuparon en defender el frente, las mujeres (sobre todo mujeres afroamericanas) se abrieron espacio en el campo laboral, principalmente en organismos gubernamentales. Después de la guerra, se continuó esta política y el Comité Asesor Nacional de Aeronáutica (NACA), precursor de la NASA, contrató a mujeres afroamericanas para que comprobaran los cálculos del Departamento de Guía y Navegación, una tarea que, aunque sumamente valiosa, no era reconocida. 

En 1953, Katherine dejó su trabajo como docente e ingresó en la NACA para trabajar como “computadora”. Ella -como todas las demás- desempeñó sus tareas en un almacén alejado de los edificios principales, bajo un letrero donde se leía “Computadoras de Color”, sin embargo, no duraría mucho tiempo con ese empleo, ya que Estados Unidos necesitaba conquistar el espacio exterior antes que su antagonista en la Guerra Fría. 

Por esta razón la División de Investigación de Vuelo comenzó a crear nuevos espacios para aumentar su personal y Katherine Johnson no tardó en ser reclutada. No obstante, el desagrado por ver a una mujer de color trabajar como ingeniera a lado de otros físicos, matemáticos y científicos espaciales, se hacía presente en el trato que recibía Katherine. Pero era una situación que la mantenía sin cuidado, ella siempre aseguró que estaba demasiado concentrada en su trabajo para preocuparse por el racismo de la época. 

Mes con mes su trabajo logró posicionarla como una de las mentes más brillantes a cargo de los cálculos de órbita, al mismo tiempo que lograba abolir el racismo dentro de la División de Investigación, por considerarse un estorbo para el desempeño de todo el equipo. Los letreros que dividían al personal por raza fueron desapareciendo y después de unos años se esparció en toda la NACA.  

Posteriormente su habilidad para calcular fue indispensable. En 1961 calculó la trayectoria de la cápsula Freedom 7 tripulada por el astronauta Alan Shepard, recordada por ser la primera nave americana en transportar a una persona al borde del espacio, y en 1962 cuando revisó los cálculos del Friendship 7, después de que John Glenn exigiera que los cálculos de su órbita fueran confirmados por ella. Más tarde John se convirtió en el primer astronauta estadounidense en orbitar la tierra. 

Pero su labor más reconocida fue en 1969, cuando calculó el camino que llevaría a Neil A. Armstrong y al Apolo 11 a la Luna. “Había hecho los cálculos y sabía que eran correctos, pero Pero al igual que conducir esta mañana, cualquier cosa podría suceder” – dijo Katherine en 2008, durante una entrevista oficial publicada por la NASA

En 2015 se le otorgó la Medalla Presidencial de Libertad, el mayor honor civil de Estados Unidos. En 2016 fue protagonista junto a Dorothy Vaughan, Mary Jackson y Christine Darden en Hidden Figures, un libro publicado por Margot Lee Shetterly, el cual relata la historia de las mujeres afroamericanas durante su labor en la NASA; poco tiempo después se llevó el proyecto a la pantalla grande y terminó por ser nominada a innumerables premios. 

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Lamentablemente a la fecha en que escribo este artículo, Katherine Johnson cumple diecisiete días de fallecida. El pasado 24 de febrero de 2020, falleció a los 101 años de edad, dejando un legado que indiscutiblemente marcó la historia de los derechos civiles y alentó el movimiento feminista en los Estados Unidos de Norte América.  Katherine siempre se negó a verse limitada por el pensamiento racista y misógino de la época. Se quitó el peso de los hombros que cargó toda su vida por ser una mujer negra en tiempos donde serlo era prácticamente un delito.

«Las mujeres negras han sido parte de todos los grandes movimientos en la historia de Estados Unidos, incluso si no siempre se les dio voz». – Barack Obama, 2015.

Descanse en paz, Katherine G. Johnson

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