¿Qué (no) esperar de Tame Impala?

Por: Jesús Velázquez

El lanzamiento de The Slow Rush, la cuarta producción de Tame Impala, ha dividido al público. Por una parte, el disco es venerado y aceptado como un paso evolutivo de Kevin Parker, pero otro sector manifiesta una idea totalmente contraria. Se señala al álbum como un integro trabajo de pop, expresándolo con un cierto desdén. En este punto vale la pena preguntarse ¿qué (no) esperar de Tame Impala?

Solamente tienen un disco real de psicodelia

El ritmo psicodélico fue popular durante los 60’s y algunos teorizan que murió a la par con Jimmy Hendrix. Si bien nunca se dejó de producir música con estas características, en la esfera mediática no existía un representante legitimo de este género. En 2010, Tame Impala saltaría a la fama con el Innerspeaker. Este disco es el más «orgánico» y «purista» de la banda. Las guitarras, bajo y batería coronaban todos los arreglos. Rebobinaban, dentro de sus posibilidades, al sonido sesentero: pero, para ser realistas, este es el único material integro de psicodelia.

Rápidamente, Parker encontraría en el sintetizador un catalizador y expansión al sonido que buscaba. Un disco de 2010 sigue calificando a la banda australiana, a pesar de la clara evolución. Si bien aún suenan experimentales, el Innerspeaker es único en la discografía de la agrupación. Si esperas el mismo sonido astral hendrixiano, te estás perdiendo de la exploración sonora que Kevin Parker ha realizado en una década. Tame Impala está lejos de poder ser solamente calificada como una banda psicodélica.

El salto comercial no es malo (al menos no para todas las bandas)

Tame Impala perdió a un sector purista de la música conforme llegaron a más público. La acción más «descarada» fue el lanzamiento de Currents, donde el sonido más inclinado al synth pop le abrió la puerta a su masificación. Currents no le debe nada a nadie, mucho menos es un trabajo erróneo. La música fue más accesible, sí, pero no necesariamente perdieron el rumbo como otras bandas no pueden jactarse.

El malévolo salto comercial te da dos salidas: te aferras a la vena comercial y acoplas tu música a una estructura o tratas de mantener a tu inmenso público con una propuesta fresca. Un claro ejemplo del primer fenómeno fue Muse tras el lanzamiento de The 2nd Law han mantenido un molde inquebrantable, pero monetariamente funcional. Tame Impala tenía todo puesto para lanzar un Currents II y duplicar las ganancias, pero no lo hicieron. Kevin Parker decidió intentar algo más sincero.

El mejor pop de los últimos años 

En el disco ANTI de Rihanna está el track Same Ol’ Mistakes, una versión de New Person Same Old Mistakes de Tame Impala. Esto nos habla de la cercanía de Parker al pop y es tanta la cercanía que The Slow Rush tiene más tintes del género que del viejo Innerspeaker. ¿Por qué desmeritar al pop cuando tienes a un exponente tan genuino como Kevin Parker?

Musicalmente y líricamente, Tame Impala, en sus dos últimas producciones, ha realizado canciones totalmente equiparadas al pop. Puede estar más trabajado, más adornado y con más técnica, pero el pop llegó a sepultar a la psicodelia que los hizo reconocidos. ¿Y saben qué? Fue lo mejor que le pudo pasar a la banda.

No pierdan la esperanza, podremos oír a Tame Impala en algún antro, como lo soñó Parker, según declaraciones recuperadas en Genius.

 

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