El día que Blur mató el britpop

Por: Jesús Velázquez

Una de las épocas más fructíferas y representativas de la música del Reino Unido fueron los 90s. Principalmente por un subgénero encabezado por Blur y por su sucesor (y subsiguiente enemigo) Oasis, es decir, el britpop. El Reino Unido vive cada cierto número de años un movimiento cultural y musical determinado: lo tuvieron con el conocido sonido Mánchester, el post-punk, etc. En los 90s, las ideas de resaltar lo «inglés» fueron las más inquietantes. Blur musicalizó toda una década de identidad inglesa.

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Albarn, James, Rowntree y Coxon dibujaron una monografía de la vida en el Reino Unido por más de 5 años. El trazo que hicieron fue claro, una crítica a la modernización de Inglaterra, el rezago de la vida rural y campestre. Discos como Leisure, Modern Life is Rubbish, Parklife y el desastroso The Great Escape, fungieron como dignos representantes del sonido del britpop. Un género sumamente adornado, limpio e incluso meloso.

La fama y las mismas personalidades de los miembros de la banda, con un asterisco en la química chocante entre Graham Coxon y Damon Albarn, hicieron que el subgénero se desgastara hasta el cansancio. Ésto sumado al abrazo de las corporativas, quienes sintetizaron al bripop a una moneda de cambio.

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En 1996, la inquietud musical de Graham Coxon dictó el camino musical de su próxima entrega: Blur. El homónimo expulsaba las técnicas que Coxon aprendió de las corrientes más alternativas en Norteamérica. Optó por un sonido más sucio, rasgado e incluso más rudo: Dave Rowntree y Alex James, le continuaron la movida en la batería y el bajo, respectivamente. El apartado lírico, sumado a la crudeza de las melodías también fungió como la tumba del britpop; un movimiento que ellos mismos iniciaron.

La apertura del disco, ya dictaba el rumbo ‘oscuro’ de la banda. Beetleblum, según declaraciones de Albarn, era un anecdotario de sensaciones cuando empezó a experimentar con drogas; Look Inside America, quemaba todo puente con lo británico, al optar por un ritmo de vida totalmente estadounidense, sin venerarlo; You’re so great, la primera canción escrita y cantada por Coxon, habla introspectivamente de su alcoholismo. Todas las letras se separan con abismo de lo que cantaban a principios de la década de los 90s. Tan solo hay que rememorar Country House Sunday Sunday.

El haberse desprendido de su matriz musical, le dio una gama de estilos por explorar. Blur, su homónimo, solo significó el inicio de una carrera más prolífica de lo que el britpop ya les había ofrecido. Seguirían 13, un olvidado Think Tank y un viaje surrealista con The Magic Whip.

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