30 años y una semana

THE SIMPSONS, (from left): Maggie Simpson, Santa’s Little Helper, Grandpa Abraham Simpson, Lisa Simpson, Homer Simpson, Marge Simpson, Bart Simpson, ‘Simpsons Roasting on an Open Fire’, (Season 1, pilot episode/ep. 101, aired Dec. 17, 1989), 1989-. TM and Copyright © 20th Century Fox Film Corp. All rights reserved. Courtesy: Everett Collection

Katherine Gerena y Jesús Velázquez

No podíamos terminar en año, y la década según la concepción de la cultura pop, sin pensar en la familia más famosa de toda la televisión. Hace 30 años (y algunos días) se estrenó el primer capítulo de Los Simpsons, tal vez sin tenerlo en mente, cambiaron la historia de la televisión. Nada fue igual.

Han pasado 3 décadas desde aquellos cortos. Con trazos bastantes torpes, entendible para la tecnología de los 80’s. Tenían poco dialogo, algo paradójico para una serie que recordamos con conversaciones. La calidad del guion mejoró a través de los tiempos, los comediantes escritores dieron lo mejor de sí para la serie.

Para aquellos que prefieren las primeras temporadas, les daremos la razón. En los últimos años, los colores son más finos, el trazado es más elegante, pero esto no es un referente de calidad. Las primeras temporadas no sólo eran más ágiles en escritura, sino que incluso podían poner en segundo plano su canal visual: la caricatura.

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No podríamos hablar de Los Simpsons sin mencionar su doblaje para latinoamerica. El propio traslado es tan complejo como la serie en sí. Las malas decisiones, han provocado que aquella joya se fuera opacando con los años. Sería raro verlo en su idioma original y de poder observarlo de esta manera, no nos abrazaría como lo hace en su versión en español.

El doblaje es un arte y sin aceptarlo tan cual, la franquicia le debe más de lo que cree. México tiene un papel indispensable. Humberto Vélez es nuestro Homero. Su calidad de interpretación, a la par de una traducción espejeando la genialidad del inglés. A pesar de que la casa productora tiene su sede en México, no hicieron locales los chistes, sino que profundizaron su campo de alcance.

El sustento de Los Simpsons es la ironía. Cada persona, cada trama, retrata la ignorancia y propia cosmología. No se alejan de su propio contexto, pero el resto del mundo empezaron a adoptarlos en nuestra vida. Lo bebedor y olvidadizo de Homero, la inteligencia y audacia de Lisa, la pereza y siniestra de
Bart, la preocupación y paciencia de Marge; y el «no hablar» de Maggie. Nos vemos en cada uno de ellos.

A 30 años de aquel mágico 18 de diciembre, tal vez poco se conserve. Ahora, tras las pesuñas de Disney, Los Simpsons parecen una máquina que se sostiene por la nostalgia, mientras las cuentas siguen avanzando con cada pieza de mercancía. ¿Se avecina el final? Parece que no. Si alguien nos lee en la productora de esta histórica serie ¡hagan un epílogo decente!

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