Kendrick Lamar, ¿el mejor músico de la década?

Mandatory Credit: Photo by MediaPunch/REX/Shutterstock (7688620j) Kendrick Lamar New Years Eve at Drai’s Nightclub, Las Vegas, Nevada, USA – 31 Dec 2016

Por: Jesús Velázquez

De Kendrick Lamar Puliltzer Kenny, el rapero se ha colado en los listados de lo mejor de la década. Al menos en cada una, en el top 10 está algún álbum de Lamar. A veces compite con Kanye West, otras ocasiones se alejan uno del otro. Lo que es una realidad es que estamos frente a uno de los músicos más prestigiosos de la historia. ¿No nos crees? Estos son los movimientos más fuertes de Kung Fu Kenny.

El letrista:

Kendrick Lamar hizo un bestial disco llamado To Pimp a Butterfly, una joya en la integración de la música y letras. Con estilo combinado entre el jazz y soul colocó a este corte como el punto máximo de su discografía (y realmente lo es). Para sorpresa de varios, propios y extraños, su siguiente disco, DAMN, le daría uno de los premios más prestigiosos: el Puliltzer. El gremio rompería su historia de reconocer a artistas fijos de jazz o clásica y consideró que las letras de Duckworth, lo merecían.

Desde de la carga racista de la comunidad negra en DNA., sampleando e invirtiendo las declaraciones (el hip-hop le ha hecho más daño a los afroamericanos que el propio racismo) y a través de ello pensar en todo un cronógrama de envenenamiento y represión. Viaja hasta aterrizar en lo más sincero, entre el límite del músico y la persona para contar sus días en Compton, como el robo de un KFC. Dentro de líneas, al igual que en parte de su discografía, Lamar le da la voz a temas como la introducción del crack a la comunidad negra, la delincuencia, la política de Trump frente a lo trabajado por Obama y la previsualización de vida que tiene cada bebé del gueto debe tener.

La versatilidad:

No es una idea errónea catalogar al hip-hop como uno de los géneros que más ha avanzado en la historia de la música. Se ha nutrido de tantas ramas, como de sus propios exponentes. ¿Quién mejor para replicar esta tesis que el mismo Kendrick Lamar? A lo largo de su discografía, ha hecho explícito su gusto y habilidades para producir su voz para colorear matices de jazz y soul. Esto no lo desconecta del actual contexto, ya que también puede suscribirse a la modalidad del hip-hop actual, con baterías sintetizadas, rozando el trap.

El rapero de las mil voces:

Se ha desprestigiado al hip-hop por la modalidad vocal que utilizan. Algunas personas se cuestionan severamente si se puede comentar que lo que hacen es una forma de cantar. ¿O sólo hablan con ritmo?

Más allá de tener una lírica severa y directa, Lamar tiene una peculiaridad: puede emular su voz, según la propia naturaleza de la canción. Más cerca de un cantado, a la fuerza de escupir la verdad, hasta darle voz a su delirio. Curiosamente, la voz de Kendrick Lamar al natural y fuera del estudio ya le hubiera dado la autoridad en el género, pero el rapero decidió explorar todas las posibilidades. Tanto por talento natural, como por efecto del estudio.

Dos contrastes y usos de la voz de Lamar quedan expuestas en la opuestas «I» y «U» del To Pimp a Butterfly

*PLUS: Nadie es una isla

La magia no se construye sola. Kendrick Lamar ha logrado consagrar más allá de su carrera, un proyecto ambicioso. La idea central es del rapero de Compton, pero no lo hace solo, pues conoce a los mejores de la toda la industria: músicos, productores, letristas, artistas, directores, todos coincidiendo en una misma dirección. El perfecto ejemplo es TPAB, producción  que tiene bajo sus créditos a 72 personas distintas, entre sampleos y colaboraciones directas hay un sinfín de intelectuales. Acá una fotogalería con algunos de ellos:

 

(De izquierda a derecha: Kamasi Washington, Pharrell Williams, Sufjan Stevens, Flying Lotus, e incluso Michael Jackson está acreditado). 

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