El Jilguero: El arte en la vida misma

Mariano Martínez 

La historia contada por el director de cine irlandés John Crawley, en adaptación del libro de la ganadora del premio Pulitzer, Donna Tartt, nos llevan por la importante senda de una pieza clave: la circunstancia de la vida misma. El jilguero es una miniatura holandesa, un cuadro de una ave de plumas doradas posado sobre una caja metálica, última obra del artista Carel Fabritius que sobrevivió a la explosión de Delft en 1654, donde la mayoría de sus obras desaparecieron junto con los escombros de la ciudad y la vida del artista; la ave fue lo único que se mantuvo intacto. Sin duda, esta obra de arte es una representación del encarcelamiento destinado a sobrevivir por su mero canto.

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Asimismo, lo es el filme, una honesta fidelidad al texto de 700 y algo de páginas. Tanto la película como el libro relata la historia de Theo Decker (Ansel Elgort/Oakes Fegley) que se ve afectada por las circunstancias como la drogadicción, la pérdida y la crisis existencial evolutiva ante sufrir una circunstancia bastante crítica: su vida, su mundo, su universo desaparece en cuestión de segundos, al igual que la vida de Fabritius, que estalla de manera literal en la explosión. El personaje principal de la película se logra desarrollar de la mejor manera: facetas de angustia, arrepentimiento y redención como la devastación de una vida cambiante llena de tristeza; y también dentro de la misma: la fascinación por la estética, lo bello en el universo.

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Boris (Aneurin Barnard/Finn Wolfhard), un desentendido ucraniano, nómada por naturaleza, es será el personaje clave para la elaboración del carácter de Theo, mostrándole sus circunstancias de manera positiva así como introduciéndolo al mundo de las drogas. Frente a este personaje materializado por la actuación de Finn Wolfhard en edad joven y su etapa en la adultez que la protagoniza Aneurin Barnard, se puede apreciar una coordinación en el desarrollo del personaje; sin embargo, hay una discrepancia en el acento entre los dos y el hecho de la culpabilidad de Boris: la frustración infantil versus la frustración en la adultez que va en aumento, Wolfhard no la supo mantener al filo desde el principio comparado con su versión adulta que logra trasladarla a un terreno totalmente distinto.

Todo los encuentros que el personaje principal le van forjando a lo largo del tiempo, será alrededor y brindado por la familia Barbour quienes insisten en cuidarlo desde muy temprana edad debido a la condición que se encuentra después de enfrentar la severa situación. Más adelante, las relaciones entre su amor imposible, Pippa, la disfuncional relación con Kitsie, serán las verdaderas frustraciones que llenarán a Theo. La constante aparición y desaparición de diferentes personas en su vida como su padre biológico, Boris, los negocios con Hobie y sus cuidados, sus relaciones y familia disfuncional, harán que Theo se encuentre en un vaivén eterno de nula estabilidad.

Imagen relacionada

Este filme es el claro ejemplo del respaldo que puede tener una construcción de imágenes continuas basados en un texto, por ende, la semejanza entre estos. La fotografía, a cargo de Oscar Roger Deakins, a diferencia del casting y sus actuaciones a lo largo de la misma, está bien lograda: los paisajes neoyorkinos, la vida en Nevada, y la dicotomía entre una vida y otra se puede ver por medio de las paletas de colores, pues juega bastante bien para entender los tiempos y las fluctuaciones de las épocas. La explosión nos da un lujo de efectos en los cuales podemos notar la esencia natural de las diferentes facetas en la vida de Theo.

En constante suspenso e histeria se desarrolla la historia que le da sentido a la vida de Decker, el jilguero se relaciona de una manera correcta en seguir con aquellas complicaciones que se viven con la plena certeza de que al final se resumirá en la muerte. La única pieza de Fabritious, The Goldfinch, que sobrevivió a las circunstancias que la vida le puso, de manera viva como el oro que nunca logrará fundir ni el más devastador fuego, logró retratar el paso de la humanidad y nuestra única herencia: el arte.

7/10

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