Las nuevas masculinidades en la música

Por: Katherine Gerena

Los feminismos han sido mayormente escuchando en los últimas años que en sus épocas de nacimiento, y dependiendo de su corriente, buscan una objetividad y horizontalidad en sus luchas. Cada día, tanto hombres como mujeres, hacen conciencia de la libertad sexual que la lucha feminista ha logrado alcanzar y deconstruyen todas esas prácticas sociales impartidas por la razón de adquirir una biología al nacer, la que nos distingue entre dos grupos bastante grandes: machos y hembras. ¿Qué tiene que ver las nuevas masculinidades en la industria musical?

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El género, al contrario de la biología sexual, es la etiqueta social y cultural que cada sociedad ha entendido por femenino y masculino: o mejor conocido como «heteronorma». Por ende, ha asignado valores, conductas, deberes, estereotipos y expectativas que se esperan deben ser cumplidas y propias de los hombres y las mujeres; y por lo tanto, la diferencia de entre estos dos. Es común los halagos entre mujeres, el cabello largo, el maquillaje, las faldas, el manicure; mientras que en los hombres es totalmente ajeno. El género también explica las desigualdades sociales que se han vivido a lo largo de los años entre los hombres y las mujeres.

La música ha existido durante todos los tiempos y su relación con el ser humano, es casi sustancial: el sonido del agua, la naturaleza, la voz que emitimos. ¡La música está en todas partes! Hay quienes se han encargado de hacer de la música su canal de expresión y por ende, la gran variedad de géneros musicales que existen en la actualidad. Pero asimismo, la música nos ha servido como una grande influencia en la sexualidad y su expresión. Charles Darwin diría que hacemos música como una forma de atraer amantes, de selección sexual. Recordamos entonces cómo Elvis Presley ayudó a esta revolución que empezó a ser notable desde los años 50’s y su mayor pico entre los 60’s y 80’s.

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Muchas personas han apostado a la música como arma de construcción social para la paz y la igualdad, otros como herramientas para la visualización de vidas de algunos artistas y lugares. Asimismo, la música se ha encargado, con mayor efusividad, en deconstruir los géneros impuestos, aquellas etiquetas que al principio mencionábamos y con mayor impacto (y resultados) en los hombres: Sam Smith es un ejemplo de ello en la contemporaneidad sobre qué destruir el género masculino, la revelación de las nuevas masculinidades, y sobre todo, con mayor efecto luego de la declaración pública de asumirse como no binario: aquellas personas cuya identidad de género no es completamente masculina o femenina. «Me siento tan mujer como hombre», en las propias palabras de Smith.

Pero este rompimiento de los estándares ha existido durante años, la cuestión es que los hemos pasado por alto: David Bowie, Elton John, George Michael, Boy George, YMCA, Freddie Mercury y Patti Smith como la grande figura de liberación sexual femenina. Hoy en día, vemos cómo las nuevas masculinidades son el pan de cada día y esto es algo completamente bueno, que existan más hombres que se cuestionen su sexualidad, su orientación y su masculinidad en la sociedad. Matthew Healy de The 1975, hace poco causó una polémica en Dubái, capital de los Emiratos Árabes Unidos, un país que aún criminaliza la homosexualidad, por besar a uno de los asistentes del concierto como protesta ante ilegalidad de este tipo de orientación sexual, la cual se penaliza con 10 hasta 14 años de cárcel.

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Y es que la masculinidad es tóxica en dosis bastante grandes, algunos estudios dicen que el bullying existe con mayor frecuencia en el sexo masculino con el objetivo de demostrar quién tiene la mejor virilidad como hombría; y después de convivir durante años con aquella figura varonil, heroica, poderosa, musculosa y usualmente llena de vellos por todo el cuerpo que la heteronorma nos ha establecido; hemos empezado también a ver al hombre bajo una gama de posibilidades bien amplia, tanto senti-pensante como también racional y todas las orientaciones como identidades posibles que puedan existir: finalmente, humano como cualquier otra persona.

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