Reseña | Nick Cave & The Bad Seeds – Ghosteen

Por: Corelis

Hablar de Nick Cave es referirse manera automática a un ente creativo especialista de estremecer a toda la humanidad. A lo largo de su carrera se ha posicionado como un referente absoluto de cómo mezclar poesía y sentimentalismo con composiciones musicales exquisitas, todo esto en una avalancha de sentimientos que van desde el baile, hasta el llanto desconsolado.

La decimoséptima producción de Nick Cave titulada Ghosteen tiene la carga obvia de sentimentalismo y líricas que nos van a mandar a una depresión absoluta (no es queja). Comparado con anteriores trabajos este disco es más personal, son canciones que van a calar en lo más profundo de los sentimientos y te harán estremecer. Un disco muy íntimo que logra una tendencia inclinada a la narrativa y a un canto con tintes de melancolía.

nick1En palabras del mismo Nick Cave describe esta producción como un “espíritu migrante” que viaja entre dos discos: el primero consta de 8 canciones descritas como “Los Hijos” y el segundo con 3 canciones descritas como “Los Padres”. Así mismo esta producción es la más reciente en ser doble desde el Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus y es la última parte de una trilogía conformada por Push the Sky Away y Skeleton Tree.

Ghosteen se grabó en 4 diferentes estudios: Woodshed (Malibú), NightBird (Hollywood), Retreat (Brighton), Candy Bomber (Berlín). Él mismo y su músico de confianza Warren Ellis fueron los productores en este trabajo que es el más minimalista que ha realizado hasta el momento. Desde el 2015 no escribía deliberadamente. Esto como un proceso de cierre y búsqueda de auto confianza al momento de crear. En febrero del 2017 empezó a escribir las letras de Ghosteen en un proceso atípico donde creó letras desde su casa y no en su oficina, como era su costumbre.

Así es como sin temor a equivocarnos, estamos en presencia de uno de los mejores discos no solo del año, sino de la discografía de Nick Cave. Un soundtrack de amor, pérdida y para dejar ir que se regocija con sintetizadores análogos, pianos, y un juego bastante interesante de arreglo de cuerdas. Un trabajo que sirve como parteaguas y demuestra cómo hay un antes y un después por la muerte de su hijo. Al final queda esperar la paz que vendrá, así como lo recita en la última estrofa de la última canción titulada Hollywood.

“I am waiting for peace to come”.

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