Adiós al último grande cineasta de Cali

Por: Katherine Gerena

Colombia había almorzando con la triste noticia del medio día que confirmaba el descenso del cineasta, guionista y productor de cine caleño: Luis Ospina; el último vanguardista y rebelde icono de Caliwood (el famoso grupo de Cali).

De su biografía y detalles de su vida privada poco se sabe; todos conocemos que nació el 14 de junio de 1949 en la capital mundial de la salsa y el Valle del Cauca: Cali, otra ciudad más de la región colombiana. Más adelante desarrollaría sus estudios a los cuales se dedicaría el resto de su vida en la Universidad del Sur de California y la Universidad de California, dos grandes cunas de la formación cinematográfica de Los Ángeles. No solamente aprendió a ser productor, también en repetidas ocasiones se paró delante de la cámara con apariciones instantáneas y escritura de guiones.

Andrés Caicedo (izquierda) y Luis Ospina (derecho), miembros del grupo de Cali.

Por su regreso a Colombia, en los años 70’s, formaría el boom «colectivo» entre amistades de Carlos Mayolo, Sandro Romero, Carlos Palau, Ramiro Arbeláez y el Flaco Caicedo (Andrés Caicedo; sí, el autor de Qué viva la música) quienes transcenderían todas las fronteras y formarían la sensación de un Hollywood pero en el Valle: el grupo de Cali. Bajo este nombre, se dedicarían a grabar la ciudad donde vivían y mostrar esa sensación local que los comía vivos inclemente y de la cual, el Flaco, no pudo sobrevivir. Años después, toda este «feeling» resistiría generaciones y se convertiría -aún lo es- en el foco periodístico de documentales, notas, artículos, entre otros.

Lo cierto es que Estados Unidos influyó tan rústicamente en la vida de Ospina que su alma de Caleño nunca la iba a borrar nada. Ni siquiera el haberse radicado en la capital colombiana, Bogotá, sobre los 90’s: todo lo contrario, el efecto fue de una nostalgia tan inmensa por los lugares y las cosas que ya no existen pero se siguen recorriendo, y lograron la última producción del colombiano: Todo Comenzó por el Fin, donde relata esa puerta al alma por medio de la proyección en la pantalla. Su trabajo ha recorrido épocas como formatos, desde el Super 8 hasta el digital.

Reconocimientos han sido demasiados para nombrarlos en este espacio pero entre los más destacados se encuentran un grado de Honoris Causa en Periodismo por la Universidad del Valle, una medalla al mérito de las Comunicaciones Manuel Murillo Toro, premio Toda una vida dedicada al cine por el Ministerio de Cultura de Colombia, trofeo del segundo festival de Cine y Vídeo cinmilímetros de Cali; y otra medalla al mértio cultural en Cine. También fue profesor en diferentes universidades de capital colombiana y director artístico del Festival Internacional de Cine de Cali, FICCALI, que realizará su décima edición del 7 al 11 de noviembre del 2019.

Entre sus más grandes producciones de largometrajes se encuentran Pura Sangre (1982) y Soplo de Vida (1999). El resto de sus producciones se reflejarían en documentales y cortometrajes, los cuales le darían el mayor reconocimiento mundial.

«Film is all about rhythm and breathing…» -I. Bergman.

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