Había una vez… un romance con Hollywood

Por Alexis García

El noveno y al parecer penúltimo filme de la filmografía de Quentin Tarantino, Once Upon a Time in Hollywood es el homenaje del director hacía el cine con el que se ha inspirado a lo largo de su trayectoria. Una película que es un profundo homenaje al Hollywood de los años 60, al western, a los actores y un viaje lleno de nostalgia de la manera más romántica y subjetivamente posible.

Once Upon a Time in Hollywood nos cuenta la historia de Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), un efímero actor de westerns televisivos y cinematográficos, quien inadvertidamente ve su carrera desvanecerse. El alcoholismo de Rick lo hace dependiente del respaldo de su doble de acción Cliff Booth (Brad Pitt). Entre la crueldad de la industria cinematográfica y sus propios obstáculos, Dalton busca rescatar su carrera de la desmemoria.

A pesar de que la trama principal se desarrolla entre los personajes de DiCaprio y Pitt, en segundo plano queda el desarrollo del personaje de Margot Robbie como Sharon Tate, esposa del aclamado director polaco, Roman Polanski (Rafal Zawieruncha) y es en esta subtrama donde se retoma la obscura historia de la Familia Mason.

Algo que ha caracterizado a Quentin Tarantino en su cine es el heroísmo, en conjunto con elementos nacionalistas, el humor negro y la sátira de sus personajes. Estos elementos adquieren un mayor peso que en cualquier otra película de Tarantino para romantizar al Hollywood que está representando en pantalla, de esta forma se avade la polémica respecto a la Familia Manson.

La narrativa manejada durante la película es destacable, el uso continuo de flashbacks, el desarrollo de las tramas y subtramas, el desarrollo de los personajes: la caída y el renacimiento de Dalton, la solidez de Cliff y la inocencia de Sharon, acompañada de elementos engañosos como lo es un cigarro de ácido, hacen que el filme se desarrolle de manera lenta pero intrigante.

Fuera del fetiche que tiene Tarantino con los pies de sus personajes, no es sino hasta los últimos 40 minutos donde el estilo característico del director se impregna por completo, en donde las escenas de acción, el suspenso de la trama y atracción sonora envuelven al espectador, pero sin dejar de lado el romance con el que el director se casa a lo largo de la película.

Tarantino deja en Once Upon a Time in Hollywood su más íntima visión del cine de los años 60´s, es un viaje al pasado repleto de nostalgia que es transmitida de la manera más eficiente, claro de la manera más idealista. El debate sobre cuál ha sido la mejor película de Tarantino puede ser inagotable, pero lo demostrado en este filme es la vigencia e inagotable visión cinematográfica (aunque repetitiva) que lo ha llevado ser uno de los directores más admirados actualmente.

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