Reseña: Stranger Things 3

Por: Jesús «Ketchup» Velázquez 

Stranger Things 3: entre la moda neón, la viscosidad y una reflexión sobre el crecimiento de las ciudades

La tercera temporada de Stranger Things llegó el 4 de julio, un día especial para la nación estadounidense. Esta entrega sigue la trama de lo sucedido en Hawkins, Indiana. Mantiene su escencia y como ya se ha visto en la serie, está cargada de referencias a la cultura pop de los 80’s. Back to the Future está presente, pero otros elementos son menos obvios como la evolución a la colorida moda neón o el semblante de Grigori (agente ruso) que recuerda mucho a Arnold Schwarzenegger en Terminator.

El primer latigazo que da la serie es fragmentar a su grupo: las tramas giran de manera independiente antes de colapsar en un mismo punto. Cada equipo tiene su importancia y momento de tensión. Quienes se roban los reflectores son Steve, Dustin, Erica y Robin (la Tropa Scoop): ya que son los que orientan la acción al final de la historia.

La integración de nuevos personajes es acertada, incluso con Alexei quien inicia y termina su participación en la tercera temporada. Pero si hablamos de incorporación, Robin es la novedad. No sólo es el incluir un personaje homosexual en el universo de Stranger Things (sí, está producida en la actualidad, pero se contextualiza en los 80’s) que no es cosa menor y es sumamente agradable, pero la carga de frescura que le otorga Robin fue lo mejor que le pudo pasar a la serie en su tercera parte.

La mitología de Stranger Things tiene un nuevo integrante, el Mind Flayer (el desuellamentes en español). La idea de tener un huésped es mejor expandida con Bill (del cual hablaremos adelante). No tiene «la carisma» del Demogorgon, pero funciona y mucho. Lo suficiente para forzar a cambios sustanciales.

Stranger Things 3 cierra ciertos arcos argumentativos: Bill, quien se nos había presentado como un ser lleno de odio, e incluso irracional, tiene un desarrollo mejor. No termina por ser el malo-malo, sino que tienden a enriquecer al personaje. Hopper, por su parte, tiene un sacrificio impensable y sorpresivo. Si bien hay teorías y por encimita se deja ver una pista en la escena post-créditos, fue una movida temeraria. A pesar de llorarle a Hopper y a Bill, alguien más da orienta el futuro de la serie: Eleven.

Durante el último episodio se nota que Eleven disminuye y posteriormente pierde sus poderes. Es un recurso bastante visto: el héroe (heroína en este caso) pierde sus poderes e inicia toda una travesía para recuperarlos e incluso mejorarlos. Lo interesante será ver cómo retoman esta dirección. En una primer balance, hacer a Eleven cada vez más poderosa sin ningún tipo de determinación no les serviría, así que acertaron en darle un downgrade.

Ya no somos niños

Los protagonistas de Strangers Things ya no son niños. Han crecido y físicamente es visible el cambio. Los hermanos Duffer lo comprenden y lleva a sus personajes a la par. Se enamoran, sufren, lloran, dejan de comprender, crecen y maduran. La tercera temporada deja un sabor agradable, como a helado de Scoop Ahoy. Han salido varias noticias: originalmente se creía que se formarían cinco temporadas y se cerraría la saga, pero ahora, parece que una cuarta temporada culminará la historia de Hawkins.

Y sí, el momento musical entre Dustin y Suzie fue innecesario y probablemente la causa de la perdición. Se los dejamos de tarea.

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