¿Era necesaria Toy Story 4?

Por: Fernando Orozco

Toy Story regresó este año con una nueva entrega, ¿Es esta cuarta parte tan innecesaria como muchas personas lo ven?

De la mano de una nueva niña a quien hacer feliz, los juguetes que marcaron nuestra infancia emprenden un viaje, que con la compañía del nuevo integrante, Forky, este será más que un simple paseo para la familia.

Todos sabemos que Pixar, a diferencia de Disney Animation, salvo Cars 2, no ha tenido películas que puedan considerarse realmente malas en su historia y Toy Story 4 no es la excepción. Podemos decir que se trata de la peor de su saga, o bien, la menos buena, pues no tenemos elementos para realmente clasificarla como mala.

La película es muy cercana a lo que se vio en trailers, sin embargo, esta es una historia de Woody, no de Buzz y los demás juguetes. Con la misma premisa que en las anteriores, es decir, el rescate de un juguete perdido, esta avanza bastante bien, además, con el progreso de animación notorio que ha tenido Pixar en los últimos años, el simple hecho de ver a los juguetes realizar movimientos la hace entretenida de ver, pues cada uno cuenta con una personalidad única.

Respecto a la historia, esta podría ser considerada un capítulo más como el que llegó a estrenarse con la temática de Halloween, se cuenta bastante rápido pero tiene un buen mensaje. La aventura de Woody implica volver con sus amigos con todo lo que esto conlleva, la formula del villano nuevamente trata de alguien que ha sido arrastrado por la circunstancia a serlo. Si bien en las 3 primeras la idea es ser leal al niño al que pertenecen, ahora surge para Woody la duda de si servir a un niño eternamente es lo que debe hacer.

No puede ser entonces una película mala, pero sí sobra en lo que debió ser una trilogía con el cierre perfecto. Los personajes y el concepto dan para mucho, incluso para una serie de televisión, sin embargo, vista como un trabajo completo, no hacía falta esta cuarta parte, que si bien cumple con el cometido de entretener al espectador y llenarlo de nostalgia, no se siente con los momentos tan emotivos que la tercera parte tuvo, pues cada uno de nosotros había sido Andy, dejando ir a nuestros juguetes favoritos. 

 

 

 

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