Un asunto de familia: la unión de la incorrección

Por Susana Silva 

Cuando amas a alguien lo abrazas, no lo lastimas.”

Un asunto de familia

Hirokazu Kore-eda regresa con un nuevo proyecto, retomando de nueva cuenta el tema de la familia dentro de un ambiente poco habitual. Es uno de los directores más relevantes del cine contemporáneo japonés. Un asunto familiar vuelve a establecer el estilo del cineasta y logra posicionarse dentro de las nominadas a mejor película extranjera en los 91º Premios Oscar.

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Una familia de clase baja sobrevive a las carencias económicas. El padre, Osamu Shibata (Lily Franky) y su hijo Shota (Kairi Jō) frecuentan los supermercados para robar todos los productos posibles de alimentación e higiene personal que permitan cubrir con las necesidades de la familia, a pesar de que cada uno de los miembros contribuye con un poco de dinero. Viven en un casa extremadamente vieja y peligrosa para ser habitada.

Una noche, cuando Osamu y Shibata regresan con la cena, observan que una niña se encuentra sola en su casa; suponen que ha estado muchas horas allí porque no hay ninguna señal de presencia adulta, por lo que deciden llevarla a su hogar para protegerla del intenso frío y alimentarla. Osamu y su esposa Nobuyo (Sakura Andō) vuelven al sitio para dejarla con sus padres, llegan justo en una discusión que confirma el odio que tienen hacia la pequeña. Lo siguiente será integrarla con ellos, adoptándola como su hija.

 

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Kore-eda profundiza la idea de demostrar un sincero significado sobre el afecto dentro del núcleo familiar. El mensaje es claro: la familia no radica en el vínculo biológico, sino en una unión afectiva. Al mismo tiempo contrapone esta situación, el largometraje da un giro que describe una fragmentación: la calidez y el cariño adquieren un deterioro que se engendra con la falta de moral; lo que importa más que el amor, es conducir al camino “correcto” del ámbito social. En este grupo no existen límites, aquí no hay una enseñanza con relación al comportamiento que permita formar parte del sistema colectivo. Esa es justa el ejercicio reflexivo que establece el argumento de Kore-eda, ¿la familia como una importancia de ternura o como una guía del desarrollo institutivo?

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