Capharnaüm: sueños perdidos

Por Susana Silva 

“Hay niños que han sufrido por culpa de los adultos sin ninguna razón: niños abandonados, muertos de hambre, asesinados, sin ninguna razón en absoluto”.

La  invención de la soledad, Paul Auster.

Hacer un proyecto cinematográfico que involucre a niños es una tarea muy complicada. Existen muchos títulos protagonizados por infantes que terminan por ser bastante conmovedores, tales como Leon: The professional, La vita è bella o The room. Existen otros en los que resultan ser un completo fastidio, como en Mi pobre angelito, E.T., Matilda o Juego de Gemelas.

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François Truffaut tomaba como tema recurrente la infancia; para él significaba un estado de pureza en el que no existía ningún compromiso o responsabilidad con la sociedad. En estos tiempos, las actuaciones más distinguidas radican en un golpe esencial: los niños se encuentran entre la inocencia y la temprana madurez al tener un contacto directo con las fatalidades humanas (guerra, pobreza, abandono, violencia familiar, etc.) y las costumbres atávicas.

El Medio Oriente presenta un cine con mayor énfasis en el dolor, la desesperanza y la crueldad, producto del conflicto entre los grupos islámicos y de los gobiernos totalitarios, uno ejemplo es Las tortugas también vuelan de Bahman Ghobadi. Así mismo, otros largometrajes muestran un pequeño aliento de ilusión y pureza, como El globo blanco de Jafar Panahi y La bicicleta verde de Haifaa al-Mansour.

Capharnaüm es el último trabajo de la cineasta libanesa, Nadine Labaki. La historia comienza con el juicio de dos padres que son demandados por su hijo Zain (Zain Al Rafeea); aquel niño cumple una condena por intento de asesinato. Tiempo atrás, huyó de su casa para buscar el apoyo de su abuela, la causa era el casamiento de su pequeña hermana con un hombre muchos años mayor.

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En el viaje pasa por una feria, decide cambiar sus planes y parar allí para pedir empleo. Una mujer etíope (Yordanos Shiferaw) se encarga de la limpieza. Cuando regresa a su morada, Zain le pide un poco de comida, ella le ofrece su hogar a cambio de cuidar a su hijo mientras trabaje. El problema ocurre cuando es arrestada por su estancia ilegal, Zain tendrá que solucionar el cuidado del bebé, pero lo único a lo que se enfrenta es a una desgracia que no puede detener.

Labaki explota cada una de las capacidades de los pequeños actores, el resultado es un manantial de emociones que sensibilizan al espectador; es un gran trabajo de dirección que merece ser condecorado, sin dejar atrás el maravilloso performance de Zain. 

Existe una critica a la condición de vida miserable en el que viven los seres más vulnerables, producto de una falta de educación y responsabilidad sexual por parte de los adultos. Las comunidades marginadas son las más propensas a la ignorancia, es obligación del Estado instruir a estas comunidades para evitar un descontrol de natalidad; porque el concederle vida a un ser humano implica otorgale amor, respeto, binestar y educación. 

El largometraje recibió reconocimientos en los festivales de Cannes y San Sebastián. Recientemente se encuentra nominada a mejor película extranjera en los Premios Oscar, es muy poco probable que obtenga el galardón.

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