The Favourite: El bien lleva a la estupidez

Por Susana Silva

“Nunca debe dejarse empeorar un mal por temor a guerra, pues al cabo esta no se evita y solamente se dilata en daño propio.”

El príncipe, Nicolas Maquiavelo

Lo único que vemos en redes sociales es la magnificencia del último trabajo de Alfonso Cuarón, comentarios, memes, noticias sobre la gran labor fotográfica, de sonido, el sorprendente esfuerzo de Yalitza Aparicio, la dirección, el guion, etc. Los Premios Oscar, así como muchos otros reconocimientos cinematográficos, sirven para resaltar, más bien relegar, aquellos proyectos que suponen ser los mejores. La “rivalidad” de un film con otro, se construye por los medios de comunicación y los espectadores.

Imagen relacionada

The Favourite es igualmente nominada a diez categorías junto a Roma.  Es extraño ver que películas de este estilo reciban una gran aceptación por parte de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, cuando ocurre que la mayoría de las ternas están ocupadas por largometrajes que resaltan el nacionalismo, las trágicas guerras, el racismo o argumentos llenos de un romanticismo excesivo.

El cine de Yorgos Lanthimos no es tan reconocido dentro del público estadounidense. Algunos lo catalogan como raro, diferente al contenido de Hollywood. Trabajos como The Lobster, The Killing of a Sacred Deer y Kynódontas han sido igualmente admirables, pero sin la suficiente explotación. Muchos dirán que Roma debe recibir todas las estatuillas, sobre todo por presumirse ser “ciento por ciento” mexicana.

La historia es la primera en no ser originalmente de Lanthimos, es escrita por Deborah Davis y Tony MacNamara. Basada en el reinado de Ana Estuardo (Olivia Colman) y ubicada durante la enemistad con el gobierno francés. Sarah Churchill (Rachel Weisz) es la persona más intima de la reina, ella es la que tiene el poder en el trono. Todo cambia cuando llega su prima Abigail Masham (Emma Stone), lo que resultará una lucha entre ambas para determinar quién se convertirá en la favorita de la soberana. 

Imagen relacionada

El filme está cargado de una diversa composición semiótica. El lenguaje es la sustancia principal que juega con el argumento, sirve para metaforizar, ironizar y rectificar el pensamiento de cada uno de los personajes; cada diálogo se contrapone con el comportamiento kinésico. Dentro de la rivalidad femenil, lo más relevante para garantizar el triunfo será encajar en el juego verbal: ganará la que sepa dominar y manipular a través de la palabra.

Como característica ya definida de Lanthimos, esta realidad representa una humanidad aislada. El comportamiento de las dos mujeres será bestial y sugestivo. No habrá ninguna señal de moral, la ambición rectificará las pasiones naturales. No existirá espacio para seres débiles, sobrevivirá el que logre someter la fragilidad y la confianza, así sea del ser supremo.

La fotografía rompe con el método de una película de época. Está compuesta por planos esféricos o deformes que evocan una realidad moderna. Se repiten técnicas realizadas en Barry Lyndon de Stanley Kubrick, como el uso de luz natural y artificial a partir de velas. La música exalta el bello diseño de producción. Las actuaciones son el elemento que garantiza el éxito argumentativo.    

También te puede interesar.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: