Sufrimiento con Vox Lux

Por Susana Silva

Brady Corbet se mantuvo en la actuación con papeles secundarios dentro del cine independiente. Trabajó para importantes directores: en el remake de Funny Games de Michael Haneke,  Melancholia de Lars von Trier y en Clouds of Sils Maria de Oliver Assayas. En 2015 tomó las riendas de la dirección con su primer película The Childhood of a Leader. Este año llegó a salas mexicanas su más resiente largometraje, titulado Vox Lux: el precio de la fama.

Imagen relacionada

Natalie Portman interpreta otro de sus papeles más importantes, el segundo después de Black Swan. Junto a la joven Raffey Cassidy, personifican a Celestine, adolescente que después de sobrevivir de una masacre en su escuela, es lanzada al estrellato por su conmovedora presentación en el homenaje que se hace a las víctimas del atentado.  Apoyada por su hermana Eleanor (Stacy Martin) y manejada por un hombre (Judy Law) del cual no se conoce nada, ocupará un lugar importante en la música dentro del género del pop.

Con 30 años, una hija puberta, una hermana que detesta y una vida privada divulgada, arriesgará todo para regresar a los escenarios después de pasar por un terrible accidente. El inicio de su gira será desplazado por un acto terrorista que parece involucrarla. Lo último que le queda es la palabra para demostrar que no le importa lo que opinen sobre ella.

Corbet toma de eje la vida de la celebridad como punto clave del desastre, tal vez para recalcar la decadencia cultural en la que vivimos. Repasa al pasado como uno de los obstáculos del presente. Es el fantasma que amenaza la armonía del espíritu; no poder olvidar es la más grande tortura. Queda permanente con los “errores”, que ya no pueden ser remediados. No hay posibilidades para ignorarlos, pero sí hay probabilidades para superarlos. 

También te puede interesar.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: