ERASERHEAD: METAMORFOSIS HECHO ARTE

Por Susana Silva

Terminó el 38° Foro internacional de la Cineteca Nacional, y que mejor, con la remasterización de Eraserhead (1977). El primer largometraje del director estadounidense David Lynch (realizada con el préstamo de amigos, familiares y con una beca de American Film Institute) transporta a un mundo onírico de confusiones. Compleja de entender, pero sin manera de despegar la vista de ella, tiene referencias de Francis Bacon, Otto Dix, René Magritte, Un chien andalou (1960) y 2001: A Space Odyssey (1968).

Henry Spencer (Jack Nance) es obrero de una imprenta al sur de los Estados Unidos, acompañado de un comportamiento nervioso, dice estar de vacaciones. El personaje hace recordar a la mímesis y kinesis de Buster Keaton en The general (1926) y The Cameraman (1928).

Una noche va a casa de su novia Mary X (Charlotte Stewart)  para cenar con sus padres, ella anuncia que tienen una cría prematura, los padres obligan a ambos a casarse para cuidar a la criatura. Sin embargo, Mary no soporta más y los abandona, mientras que Henry se encarga de su hijo enfermo. Es así que Spencer tiene pensamientos extraños: una mujer, con peculiaridades en su cara, canta y baila dentro de un escenario. Este escenario junto a su primogénito, significan la llegada de su muerte, o más bien, de su metamorfosis.  

Con una fotografía en blanco y negro a cargo de Frederick Elmes y la musicalización del propio Lynch, es como se tiene una experiencia cinematográfica única. Eraserhead es una pieza de arte que revive al movimiento surrealista, realiza un homenaje a mucho de los autores de esta ola. Sin duda, fue el cierre con broche de oro del 38° Foro Internacional de la Cineteca Nacional.

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