Scorpion – Drake

Por: Fernando Escobar

Puedes odiarlo o puedes amarlo. Puedes sentir que representa al rap menos aventurero y que su “corona de rey del hip hop” está abollada y ausente de valor más allá de lo material. Sin embargo, es innegable que Drake se ha posicionado, desde hace un par de años, como una de las figuras más prominentes dentro de la escena musical contemporánea. Su carisma y su indiscutible habilidad para capitalizar su propia imagen lo posicionan siempre en lo más alto de los charts, de ahí que lo veamos siempre nombrándose como ‘el mejor en el juego’, y para muchos es una declaración legítima. Yo no estoy dentro de estos últimos.

Respeto a Drake, pero nunca lo he considerado un gladiador en arena del rap. Es, más bien, un monstruo del R&B. No por nada, dentro de la comunidad del hip hop, los MC’s han usado el término ‘Drake-nigga’ para burlarse de aquellos que optan por cantar en vez de escupir rimas. Views, en el 2016, fue un álbum insufrible con ciertos momentos de lucidez, More Life en 2017 fue incluso peor. Drake nunca ha sido un MC, nunca ha sabido prender una canción con simplemente rimas. Y, en un álbum con ¡25 canciones!, no podemos esperar que todas sean fuego. Pero, ¡oh sorpresa! la primera mitad está repleta de momentos líricos geniales.

“Survival” arranca el álbum de una genial manera y marca la temática de su primera mitad. Encontramos Drake observando el juego del rap desde la cima, con toda la competencia intentando arrojarlo al fondo. Y vaya que nombres no faltan: Pusha-T, Meek Mill, Diddy, etc. Y a pesar de las acusaciones que quitan méritos a su éxito o que lo acusan de no ser “a real nigga”, Drake esquiva ataque tras ataque, regresa a la cancha contraria y anota tres puntos con tan sólo una jugada. Esta fantástica y emocionante introducción pinta a un Drizzy mucho más confiado en sí mismo y, por primera vez, dispuesto a ensuciarse y responder a todos los que continúan arrojándolo a los tiburones.

Sin duda la primera mitad de Scorpion muestra al Drake más MC y consistente hasta la fecha. Las intoxicantes, agresivas y oscuras “Nonstop” y “Elevate” son cantos de éxito y de agradecimiento por los años de éxitos pasados y venideros: “Quiero agradecer a Dios por trabajar más duro que Satán. Está apostándole a su favorito, se siente asombroso”. En “Emotionless” encontramos a Drake reflexionando en torno a lo peligroso del juego, reconociendo que las alianzas son difusas (Kanye y Jay Z o Birdman y Lil Waine son algunos ejemplos), y como las avalanchas de odio hacia su persona lo han moldeado como ‘el tipo buena onda’: uno que prefiere esquivar las acusaciones y opta por esconder a su hijo del mundo. Drake responde con mucha clase a la tiraera iniciada por Pusha-T hace unas semanas; reconoce la existencia de su hijo Adonis y se muestra comprometido con el porvenir de su primogénito.

Poco más hay que decir de los geniales singles: “God’s Plan” y “I’m Upset”. Son dos tracks que permiten que Drake se desenvuelva en su arena favorita, creando vibras con geniales beats y una lírica desplegada con notoria actitud más que con rimas ingeniosas.

Tras casi 10 track impecables, viene un momento estelar en “Talk Up”, donde un verso de Jay-Z enciende la canción entera. Juntos reclaman sus estatus de leyendas. Si el último presume su asiento reservado en lo alto de los tops de Billboard, Jay-Z presume su asiento en ‘la cima cadena alimenticia’. Sobreviviente del mundo del tráfico de drogas, Hov se declara un ‘gánster original’: lo que Meech hubiera sido si no hubiera pisado la cárcel; y como un líder de opinión frustrado por la la muerte de XXX-tentación y el perdón al asesino de Trayvon Martin.

“Is There More” cierra perfectamente la primera mitad. Es el mejor testimonio de las aflicciones actuales en su vida. Drizzy se pregunta: ¿hay algo más además del desenfreno y el éxito conquistado? ¿Qué hay del resto de asuntos personales que le quedan por resolver? Un cierre interesante, que funciona como paralelismo a toda la vida de éxitos, conquistas y riquezas presumidas en las canciones anteriores. Si Scorpion hubiera terminado aquí, probablemente lo estaría calificándolo con un 7 o un 8 sobre 10. Pero, maldita sea, tenían que existir otras 13 canciones que me recuerdan al tan odiado More Life.

Abrazando nuevamente al R&B ‘sano’, poco aventurero, repleto de auto-tune, y promedio que lo hizo más famoso que cualquiera de sus habilidades como MC, Drake nos sambute prácticamente un álbum entero que no aporta nada que sus dos anteriores producciones no hayan aportado ya. Eso sí, implica más dividendos y más ganancias para el multimillonario. “Peak”, “Summer Games”, y “Jaded”, son tracks súper predecibles y genéricos. El género que Drake ayudó a popularizar hoy en día tiene voces mucho más interesantes y dinámicas como The Weeknd, SZA, Jorja Smith y Ty Dolla $ing, quien aparece en este álbum en el track “After Dark” y, sin duda, su voz es una aportación mucho más agradable que cualquiera de los ya incómodos intentos de Drake de sonar seductor.

En este desastre de segunda parte, “Nice For What” y “Don’t Matter To Me” son dos astros que destacan. El primero por su acelerado beat, mucho más festivo, alocado y divertido; sumado a la carismática entrega de Drake al tema. Y el segundo por la sorpresiva colaboración del fallecido Michael Jackson con vocales recuperadas y nunca antes escuchadas. Por más que sea genial escuchar al rey del pop, las capas de auto-tune puestas encima lo hacen sonar extraño, más como The Weeknd y menos como el mismo MJ.

En fin, Drake parece que no aprende. El encabezado de The Telegraph creo que lo define a la perfección: “Scorpion son los 90 minutos más entretenidos que se pueden gastar con un rapero miserable”. Un álbum que, por más genial que pueda sonar al principio, no es más que el mismo Drake que tanta controversia ha venido generando, no es más que el mismo artista que continua capitalizando su carisma sin aventurarse a intentar algo nuevo, sin probar nuevos temas o acercamientos oportunos a la realidad contemporánea. Le convendría repasar lo expuesto por el gran K. Lamar: existe una gran diferencia entre logros y asombros. Y Drake continua vanagloriándose de los cheques que cobra por sus logros, dentro de un género que inmortaliza a aquellos que logran asombrarnos. Una pena.

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