Point Of View | PEDRO ALMODÓVAR, EL CHICO NATURALISTA

Por Susana Silva

Director español que comenzó a filmar en su juventud desde un punto de vista personal y arraigando temas de la vida y la muerte, el amor y el odio, el deseo y la decepción, la envidia y los celos, la culpa y la incomunicación. Niño de clase baja en un ámbito rural.  En su adolescencia se trasladó a la ciudad de Madrid que le proporcionó libre, sobre todo con su sexualidad.

Sus fuentes de inspiración fueron las películas de los 50 y 60, así como los directores Ingmar Bergman, Federico Fellini, Luchino Visconti, Pier Paolo Pasolini y Michelangelo Antonioni. También películas alternativas, basura y descartables de las vanguardias de Nueva York en torno a Andy Warhol. Siguió las primeras películas de la nouvelle vague francesa como los 400 golpes de François Truffaut, Al final de la escapada de Jean Luc Godard, y se maravilló con Lo que el viento se llevó de Victor Fleming.

Su madre y sus hermanas esperaban con entusiasmo que Pedro les contara las películas que veían juntos. Las narraba de tal manera que él podía revivirlas, les daba una reivindicación con su propia imaginación. Las películas infieles que contaba tenían un propósito: ayudar a las personas a soportar el tedio, la soledad, el aburrimiento del propio ser. Almodóvar comprendió que la ficción puede entrar en la realidad para mejorar la vida de las personas.

Desde el inicio de sus primeros largometrajes, narró sucesos de su propia vida: su familia, sus relaciones de amistad, su aspecto personal y amoroso (homosexualidad); personajes que fácilmente se reconocen con su realidad social.

Nació en 1951 en la Calzada de Calatrava, en España. Con su padre nunca se entendió bien y con su madre aprendió y observó la vida, por medio de las conversaciones que tenía con sus vecinas sometidas a sus maridos de por vida. Su madre fue una parte importante para él, reflejándose en la mayor parte de sus películas. La afición al cine fue primero un consuelo ante un entorno que se le presentaba hostil, y después un vicio cuando descubrió un mundo mejor que el real.

Su mayor crítica en sus trabajos es a los colegios religiosos de los salesianos y franciscanos; de niño tuvo una educación religiosa bastante rígida que le provocaría odiar cualquier creencia. Debido a su afición por el cine, en el colegio católico no tenía compañeros y mucho menos amigos, estaba solo: se sentía juzgado por un entorno a menudo brutal, hecho de falsas verdades, de mecanismos atávicos erróneos, de virtudes públicas y vicios privados.

A los 16 años, al terminar el bachillerato, se trasladó a Madrid junto con su hermano Agustín. Con el fin de estudiar en la Escuela Oficial de Cine pero esto era imposible ya que el gobierno de Franco lo clausuró y la economía de sus padres le impedía pagar la escuela privada. Logró encontrar un empleo en la Compañía Telefónica de España. En sus tiempos libres visitaba la Filmoteca de Madrid donde conoció a los expresionistas alemanes y el cine estadounidense de los 30 y 40. Vestía de forma liberal y no intentaba ocultar su identidad sexual. Conoció a dibujantes de cómics, gente del teatro, prostitutas, punks, rockeros, una variedad de personas que le servirían como fuente de inspiración para sus películas.

A partir de este periodo comenzó su carrera cinematográfica caracterizada por veinticuatro películas, destacando: Matador (1986), La ley del deseo (1987),  Mujeres al borde de un ataque de nervio (1988), ¡Átame! (1990), Tacones lejanos (1991), Todo sobre mi madre (1999), La mala educación (2004) y La piel que habito (2011).

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