The Weeknd – My Dear Melancholy

Por Fernando Escobar Ayala

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Abel Tesfaye, mejor conocido como The Weeknd, presenta un proyecto “exprés” para acompañar su presente estado emocional. Para aquellos familiarizados con su bagaje musical, The Weeknd lleva publicando música desde hace casi 10 años. En 2012 creó una fórmula comercial y una temática para su música que ha venido a inspirar y saturar al género del R&B experimental y alternativo. Sexy y depresivo, una fórmula tan distintiva en su música que, al menos hasta su anterior proyecto Starboy, podíamos reducir su propuesta a una actitud autodestructiva y hedonista, con un sonido cargado de texturas sombrías y repetitivas. Si en el 2017 (fundamentalmente por su colaboración con Daft Punk) conocimos una nueva faceta de The Weeknd con un sonido mucho más orientado hacia el electro-pop y el synth funk, con éste proyecto, My Dear Melancholy, Abel parece mezclar un poco de sus dos facetas sónicas. ¿El resultado? Su proyecto más maduro y consistente hasta la fecha.

Breve, pero directo, My Dear Melancholy es un regalo para los faranduleros amantes del morbo romántico de las celebridades. Para ponerlo simple, éste álbum es una suerte de carta de resignada despedida para su ex pareja Selena Gómez, cargado de melancolía y el clásico melodrama que se puede esperar después de una ruptura amorosa. Consistente en cuanto a temática y producción, The Weeknd recupera su anterior estética sombría y despiadada, incorporando algunos vestigios de su faceta pop reciente, y una lírica emocionalmente más cargada (diría incluso, más auténtica).

Si sus anteriores proyectos se caracterizaban por sus letras un tanto sexistas (por ejemplo, su primer proyecto House of Balloons), ahora lo tenemos rogándole a su ex pareja que conteste sus llamadas en “Try Me”,  o recordándole que la continuará esperando, como en la eufórica “Call Out My Name”. Estos tracks recuerdan la gran virtud de la música de The Weeknd: la genial manera en que aprovecha la instrumentación y la tonalidad de su voz para servir a la temática de su lírica. En esta ocasión, las rotundas percusiones, los seductores sintetizadores y su inflexión vocal se fusionan bastante bien crear una atmósfera tan sexy como desoladora, acorde a su estado emocional y su propio estilo musical al que nos tiene acostumbrados.

¿Qué podemos concluir? Primero, que un corazón roto pone a llorar hasta al más misógino; y que en este breve proyecto Abel logró incorporar sus mejores virtudes musicales explorando una temática más sincera y alejada de su tradicional oda al exceso y al ardor sexual. Muy importante exploración temática en su evolución como artista y compositor.

 

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