19 años sin Stanley Kubrick

El 26 de Julio de 1928 el mundo vería nacer a Stanley Kubrick, uno de los directores más importantes en la historia del cine.

Con tan solo diez años, Kubrick comenzó a tomar fotografías de su entorno con una cámara Graflex que le regalaron sus padres. Además de fotografiar los paisajes del Bronx, el pequeño Stanley tenía otras aficiones: el jazz y el ajedrez. Su gusto por estas actividades lo llevó a tocar la batería en una banda y a jugar en torneos de ajedrez para poder sobrevivir después de no tener tanta suerte comercial con sus primeros trabajos como director.

El primer gran éxito de Kubrick fue The Killing, una película que se realizó con un presupuesto de $320.000 dólares y un cast de reconocidos actores de Hollywood. Esta cinta sería la primera basada en una novela, hecho que después influiría en su filmografía, donde hay varias adaptaciones literarias. Después de reconocer que sus historias originales no destacaban de la misma manera que sus adaptaciones, Kubrick se rodeó de conocidos escritores: Vladimir Nabókov, Anthony Burgess Y Stephen King. Stanley se enfocaba en extraer la esencia de las obras, para después plasmarlas en la pantalla. Muchas veces esto significaba tener que adaptar o descartar las recomendaciones de los escritores. Quizá ese fue su gran secreto como director: la terquedad y el vigor con su equipo cinematográfico.

La diversidad en sus trabajos es esencial, ya que hacía un gran uso narrativo de los contrastes humanos: el bien y el mal, el deseo y el miedo, o el amor y el odio. Desarrolló una gran capacidad para trabajar con diferentes géneros: ciencia ficción, terror, cine bélico y crímenes. Todos sus proyectos están empapados de una crítica a la sociedad y un cuestionamiento del individuo contemporáneo.

2001: A Space Odyssey es considerada no sólo como una de las mejores películas en la historia del cine, sino que además inspiró a George Lucas para realizar la famosa saga de Star Wars. Para la película, Kubrick exploró diversos elementos del lenguaje cinematográfico, además de implementar grandes innovaciones técnicas en la realización de los efectos especiales. Su trabajo fue tan gratificante que le valió un Óscar a “Mejores Efectos Visuales” en 1969.

El 7 de marzo de 1999, cuatro meses antes del estreno de su último film, Eyes Wide Shut, Stanley Kubrick falleció a los 70 años debido a un ataque cardiaco mientras dormía. El funeral se llevó a cabo el 12 de marzo en Londres, lugar donde residió sus últimos años. Fue un momento íntimo, ya que los medios no tuvieron acceso y se estima que acudieron alrededor de cien personas cercanas al director. Hoy, a diecinueve años de su muerte, el trabajo de Kubrick sigue inspirando a cineastas de todo el mundo.

 

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