The Killing of a Sacred Deer / El Sacrificio de un Ciervo Sagrado

Por Jorge Alducin Camacho / Twitter: @alduncin87 / joralduncin@gmail.com

El título de la más reciente obra del director griego, Yorgos Lanthimos, se inspira en la tragedia de Ifigenia en Áulide, escrita por Eurípides. La película es una mirada desconcertante hacia el componente racional humano que, irónicamente, procura distanciarnos de confrontar una realidad rígida y desprovista de sentido, al mismo tiempo que nos permite verla.

Sin revelar mucho sobre la premisa, ya que su discurso no es exactamente diverso, la película retrata una búsqueda vacía, donde no es posible obtener la redención sin sacrificar lo más preciado que poseemos: nuestra falsa noción de control. El guión representa esto de forma alegórica con dos elementos: la conducta mecánica de los personajes, y sus comentarios insulsos y aleatorios. Ambos develan tanto el  carácter absurdo de la conciencia humana cuando intenta plantearse con claridad sus impulsos y emociones, como lo inconsecuente que puede ser cuando trata de delimitar sus circunstancias y elevarse por encima de ellas. Igual que en la mitología griega, toda aspiración humana a la divinidad es castigada, logrando que el hombre se comporte de forma sumisa ante la voluntad de los dioses. De ahí que «tragedia» sea prácticamente sinónimo de «inevitable».

En cuanto a la fotografía, muchos de los planos, encuadres y movimientos ópticos o de cámara están claramente basados en el trabajo de Stanley Kubrick. En su mayoría, están orientados a 2 factores: la tensión; provocada a través de la extensa temporalidad y traslación, y la dislocación; lograda desde la perspectiva de la relación entre los personajes y su lugar en la escena. Es decir, que se pone distancia entre los habitantes del cuadro y su entorno. La música sigue adecuadamente el mismo efecto, logrando consolidar un acto hipnótico, del cual es imposible despertar durante dos horas.

Sin ánimos de usar adjetivos pretenciosamente o de ironizar, puedo afirmar que ésta es una película brutal, inclemente, frustrante, confusa, transgresora, satírica, elegante y precisa. Todos elementos que, en mi opinión, debe tener toda gran película que busca sacudir a su espectador.

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