INSIDE LLEWYN DAVIS | CUANDO EL TALENTO NO ES SUFICIENTE

cohensPor: Elizabeth Limón

El fracaso es algo inherente a la vida humana. Somos seres errantes destinados a caer de vez en cuando en nuestro andar. Lo ideal es levantarnos, aprender de los errores cometidos y tratar de construir nuevos puentes

hacia otros caminos. Pero a veces es difícil alejarse de aquello que tanto se anhela, por lo que una y otra vez tropezamos ante el mismo problema. Algunos llamarían a ésto terquedad, otros, perseverancia, siempre depende de aquel que lo desea tanto, ese que es capaz de sufrir los embates que la fortuna le depara.

Inside Llewyn Davis es un retrato de este malestar, Ethan y Joel Cohen hablan del fracaso desde una perspectiva desgarradora, diseccionando los errores y sin sabores de un sujeto que busca un reconocimiento que parece no llegar jamás. Al principio del filme vemos a Llewyn (Oscar Isaac) cantando en un bar del Greenwich Village, el tipo tiene talento, podemos reconocerlo al momento mismo que entona una melodía, pero una serie de circunstancias azarosas le impiden conquistar el éxito deseado. Sin ser causante de su propia tragedia (o tal vez lo es, pero no sabe cómo frenarla), observa al azar fungiendo como un elemento cruel en su destino, poniendo a prueba

no solo sus virtudes como artista, sino como ser humano. Esta travesía que el camino le depara, también le sirve para encontrarse a sí mismo, descubriendo en su reflejo una realidad que lo sobrepasa, pues no basta con ser mejor que otros, sino tener un poco de suerte y la ayuda de alguien que entienda lo que desea transmitir. Cuando Llewyn, en una de sus interpretaciones más honestas y conmovedoras llega con un productor, éste le dice: “No veo mucho dinero aquí”; supeditando el talento con el dinero que el músico puede ofrecer.

De ahí la idea de lo instantáneo y efímero de la fama, de cómo a veces llega y a veces no. Los tropiezos de Llewyn se vuelven simbólicos hasta el punto de no querer levantarse más, y es justo cuando él está abajo, que alguien más aparece y encuentra el estrellato. De la misma forma que la eventualidad, el éxito se convierte en algo caprichoso, por cada artista que lo logró existieron tantos que no lo hicieron, tantos que intentaron rozar la fama y quedaron ahí, talentos que se perdieron en el mar de la indiferencia. Una visión fílmica que se convierte en una radiografía de la realidad general, donde los tropiezos están a la orden del día.

 

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