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– Las modas siempre regresan-

Por: Iris Vicenteño

Los discos de vinilo están viviendo una segunda oportunidad en el mercado, lo cuál parece extraordinario en esta época del BandCamp, Shazam y los distintos formatos digitales en los que se puede consumir música. Es muy probable que el mercado de los discos de vinilo no vuelva a tener las dimensiones que tuvo en el pasado, pero es un hecho que ha recuperado una industria que parecía en el olvido. Fue Smooth Nicolo tal vez, jamás imaginó que llegaría a darnos uno de los mejores inventos del mundo, la llamada caja musical, el cual es considerado uno de los primeros mecanismos para grabar melodías y tan solo unos años después Eduoard Scott logra conseguir una grabación audible y reproducible donde aparece la voz de una mujer cantando Au Clai de la Lune. Ante un notable interés y necesidad de seguir creando estas grabaciones, fueron mejorando las cajas de música y es entonces que aparecen a la venta en Europa los primeros 10 discos Gramophone los cuales estaban registrados solo por una cara.

Hay una gran cantidad de datos históricos describiendo la evolución el vinilo, pero lo más importante de mencionar es de qué manera comienza la decadencia del disco de vinilo. Conforme se fue asentando el CD en los 80, fue evidente la ausencia de ese ruido tan presente en el proceso de lectura de los discos de vinilo, provocado por el roce de la aguja al deslizarse por la superficie del disco. El proceso de lectura de un CD es totalmente diferente pues un pequeño láser es el que se encarga de la extracción de datos; percibiéndose la operación como un acto completamente silencioso. Aún así, lograron conquista reproducirlos ya fuera en un estéreo o en nuestro discman, lo cual lograba que pudiéramos escuchar a nuestro artista favorito mientras caminábamos, o en la carretera para no escuchar todo el trayecto.

Seguramente hemos escuchado varias veces que las modas siempre regresan, y hoy lo tenemos muy claro ya que en pleno siglo XXI y con todas las facilidades para consumir música, resurge la idea de materializar y vender la música en este formato antaño. Sinceramente hay varios motivos para preferir

un vinilo a un CD, ya que los primeros logran captar toda la información sonora de la pista, con todos sus armónicos, esto no quiere decir que su sonido sea mejor al de un CD, es solo que un vinilo al sonar más real, conecta con lo que cotidianamente nuestro cerebro está acostumbrado a oír, una realidad donde hay fallos y suciedad acústica, a comparación de un CD en el cual sus sonidos son limpios.

Uno de los tantos aspectos por el que se adquieren los vinilos es su calidez de sonido, al ser analógico el audio lo percibimos de forma más agradable, lo que se contrapone a lo frío del sonido digital, ya que introducen una serie de armónicos extra al sonido que lo dotan de mayor riqueza y cuerpo. Sin embargo, vale la pena considerar que a diferencia de un CD, éstos tienen un periodo de vida relativamente corto, pues cuando la aguja recorre los surcos del material con que están construidos , ésta va destruyendo la superficie del vinilo; es decir, cada reproducción desgasta el material y empobrece gradualmente su sonido.

Otro de los buenos motivos para adquirir un vinilo, y al parecer una de las más destacadas entre los melómanos, es su estética con sus a menudo elaboradas portadas, las cuales despiertan un afán de coleccionismo que no suele experimentarse con los formatos digitales. Hoy puedes ir a varios lugares especializados y encontrarte con vinilos de colores, rotulados y ediciones especiales, los cuales además de adquirirlos en físico, también te ofrecen material adicional del arte y la opción de descarga en formato digital.

El mercado día a día se amplia, los artistas están optando por unirse a este formato antaño, permanecer y ser parte de la vida de sus seguidores brindando otra experiencia sonora. Nosotros como consumidores, en un vinilo buscamos tener algo único, algo que al ponerlo a reproducir nos permita percibir ese sonido peculiar, tomar asiento y perdernos en el viaje del sonido de cada instrumento. Pero al final, lo que realmente queremos, es llegar a ese punto en el que no importe el formato, ya sea un Vinilo o un CD, buscamos disfrutar de cada letra, melodía y voz de nuestro artista favorito como si lo tuviéramos en nuestra sala dejándolo entrar a lo mas profundo de nuestro oído.

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